A mediados del siglo I a. de C., en Roma convivian tres astros con luz propia que deslumbraban a las personas de a pie: el militar romano Julio Cesar, la emperatriz de Egipto Cleopatra y el tambien militar romano Marco Antonio. Sin embargo, muy pocos supieron ver, en ese mismo momento, el paso de un cometa fabuloso por el firmamento, cuyo rastro en la tierra seria fundamental. Dicho personaje fue Vercingetorix, a quien se puede considerar el primer galo. Su huella magnifica la conocemos gracias a esta obra como en ninguna otra parte.
Dimensiones: 23 (alto) x 15 (ancho) cm / Nº de páginas: 486