Rocío Quillahuaman llegó a Barcelona desde Perú a los 11 años. Lo primero que vio en nuestro país fue a un policía de aduanas acuchillando a su peluche para buscar drogas. Su madre quería que estudiara medicina, para que no pasara por tantos problemas económicos como ella, pero ella salió artista. Su libro es importante por muchas razones, pero sobretodo lo es porque ya en este debut demuestra un talento inusual.
Dimensiones: 21 (alto) x 14 (ancho) cm / Nº de páginas: 208