Al igual que sucedió en el «Gran Juego» durante siglo XIX, Gran Bretaña y Rusia volvieron a pugnar por el Asia Central una vez comenzada la Segunda Guerra Mundial. Esta competencia entre Londres y Moscú, se materializaría mediante el ataque de objetivos al Eje sobre la región, como sucedió en Persia, o agrediendo a un aliado como China en el caso del Turkestán.