Alejandro Baró, un huérfano criado en la Barcelona de principios del siglo XX, vive una existencia marcada por la soledad, el silencio y la fascinación por la literatura de fantasía. Mientras la ciudad se transforma bajo la influencia de arquitectos como Gaudí y los ecos de una convulsa realidad histórica, Alejandro transita su adolescencia buscando su propia identidad y un propósito más allá de los muros del orfanato, soñando con un mundo de caballeros y gestas heroicas que parece entrelazarse con su propia realidad.