Max es un niño nómada que vive en el Paleolítico, cuya curiosidad innata a menudo lo lleva a perderse mientras explora la naturaleza. A través de esta historia, el protagonista afronta las dificultades de seguir el ritmo de su tribu, ofreciendo una metáfora sobre el desarrollo madurativo, la aceptación del propio ritmo de aprendizaje y el valor de la perseverancia en la infancia.