Gonzalo Segura ha heredado el taxi de su padre, pero no la vocación. Él sueña con dedicarse a la literatura, aunque su entorno le pone los pies en el suelo: las carreras dan de comer, cosa que las letras no.
Aun así alimenta esta ilusión gracias a las sesiones en el Club de lectura Miguel Delibes, a la bibliografía del autor vallisoletano, sobre todo la edición facsímil de El camino y a un regalo muy especial: un cuaderno de piel vuelta que deja en el asiento trasero de su vehículo para que la clientela escriba lo que le venga en gana. Algunos autores de los testimonios van a provocar que su vida dé un giro.