Algo tan elemental como pasear cada día a tu perro puede hacerte descubrir mundos insospechados... a la vuelta de la esquina.
John es uno de esos padres que, como tantos otros, cede a las insistentes presiones de sus hijos para tener un perro. Y que, como casi todos, pronto acaba convirtiéndose en el paseante oficial de la mascota familiar. Pero, lo que al principio es una rutinaria vuelta a la manzana se transformará en una auténtica expedición de descubrimiento.
Paseo a paseo el autor construye una inteligente reflexión, repleta de divertidas e insólitas anécdotas, sobre la capacidad de asombrarse, la emoción de toparse con lugares inexplorados, el placer de vagar sin destino fijo o la constatación de nuestra olvidada conexión con la naturaleza...
Con una mirada ingeniosa y cautivadora, teñida de humor y de sabiduría El perro que paseaba a su amo nos habla del descubrimiento de ese territorio salvaje, olvidado, sin leyes y casi prohibido en el que el paseante y su perro logran sentirse libres.Un lugar en el que al igual que Thoreau, John Zeaman logra reencontrar la autenticidad.
'Pete, con el entusiasmo inagotable que mostraba por el mundo exterior, era como la' reencarnación de ese yo juvenil. Nada más pisar la calle, nos convertíamos en dos niños sin nada mejor que hacer que pasear media hora vagando por los alrededores. Éramos errantes suburbanos'.
Dimensiones: 22 (alto) x 14 (ancho) cm / Nº de páginas: 336