Este cuento rompe con el clásico final "fueron felices y comieron perdices" para invitarnos a reflexionar desde el humor y la ternura sobre la importancia de imaginar finales más amigables y sostenibles. A través de la historia de una niña y su padre interrumpidos por Carlo y Bettina -dos perdices convertidas en Inspectores Generales de la Asociación Internacional para una Vida Saludable y Plena de las Perdices- el relato propone alternativas creativas y divertidas que sustituyen el tradicional destino gastronómico de estas aves. Con un texto ingenioso y lleno de guiños a los lectores acompañado de ilustraciones coloridas y expresivas este libro ofrece una mirada fresca a los cuentos de siempre fomentando la participación la imaginación y el respeto por la vida en todas sus formas. Un título ideal para leer en familia que entretiene y al mismo tiempo invita a repensar nuestras tradiciones narrativas.
Dimensiones: 23 (alto) x 230 (ancho) / Nº de páginas: 32