Tras una Cuarta Sinfonía aclamada por su aire renovador, Pablo Heras-Casado y Anima Eterna continúan su exploración de Bruckner con su Tercera Sinfonía. En su versión original de 1873, más áspera y audaz, esta «Sinfonía wagneriana» revela a un compositor incandescente, aún libre de toda autocensura. Una interpretación radical, impulsada por instrumentos de época y una energía contagiosa.