El álbum debut de Charles Bradley se publicó cuando ya tenía 62 años; y esa experiencia vivida se percibe en cada surco. No Time For Dreaming es un disco crudo y sincero; impregnado del dolor y la esperanza de un hombre que vivió al margen de la sociedaddurante décadas. Bradley; con su voz curtida que recuerda a los grandes; desnuda su alma sobre el acompañamiento analógico y preciso de la Menahan Street Band. El disco se siente como un documento auténtico de la época dorada del soul; pero con una urgencia inconfundible. No se trata de un proyecto retro; es música pura; vivida.