Cómo proteger al bebé del sol en verano
La protección solar es uno de los grandes mantras de salud a nivel preventivo. Blindar la piel de los rayos UVA y UVB es la mejor manera de evitar un daño que puede ocasionar problemas más o menos graves, desde quemaduras, ampollas y deshidratación hasta alteraciones en el ADN celular que pueden dar lugar a serias enfermedades.
Cómo proteger al bebé del sol
Además de los protectores externos (gafas, cremas, ropa, gorros...), nuestro organismo tiene un mecanismo de defensa para protegerse del sol. Se trata de la melanina, el pigmento natural que le da color y funciona como escudo impidiendo que los rayos del sol penetren. La piel del bebé no produce melanina hasta los seis meses de edad; por eso, los pediatras y dermatólogos aconsejan no exponer jamás a bebés menores de seis meses al sol.
A partir del sexto mes se permiten exposiciones breves, evitando las horas centrales del día y protegiendo la cabeza y ojos del pequeño. Además, en las zonas de la piel no cubiertas (manos, pies, cuello, cara, orejas...) es imprescindible aplicar una crema solar pediátrica con SPF mayor de 50 y reaplicarla cada dos horas o cada vez que el pequeño se bañe.
Nuestra selección de cremas de protección solar para bebés y niños
Camisetas y gorros para proteger al bebé del sol
La piel del bebé es delicada y más fina que la del adulto. Si protegerse del sol en las horas centrales del día ha de ser un credo para personas de cualquier edad, en los bebés la protección ha de ser aún más rigurosa, pues debido a la fragilidad de su dermis la radiación solar puede provocar fuertes quemaduras en muy poco tiempo de exposición. Los pediatras y dermatólogos recomiendan no exponer a los bebés y niños menores de tres años directamente al sol. Y, cuando están al aire libre bajo el sol, protegerlos con ropa, gorros o gafas de sol y productos solares con fotoprotección alta en las áreas no cubiertas.
Bañadores y prendas con SPF para el agua
Dado que la piel del bebé no comienza a producir melanina hasta seis meses después del nacimiento, muchos pediatras y dermatólogos aconsejan evitar llevar a los niños menores de esta edad a la playa o a la piscina durante las horas de máxima radiación solar. Incluso en días nublados o debajo de una sombrilla, el reflejo de los rayos en el agua o en la arena puede incidir en la piel del pequeño. Para disfrutar de los momentos de diversión en el agua, hay bañadores y prendas de baño fabricados en tejido con protección solar UPF50+ que bloquean la luz y la radiación ultravioleta.
Sus primeras gafas de sol
Jugar y disfrutar de planes al aire libre en verano no es incompatible con la protección de los ojos. Las gafas de sol diseñadas para bebés a partir del nacimiento se ajustan a la fisonomía infantil para una protección segura y efectiva. Hay modelos ergonómicos y con lentes polarizadas súper ligeros, con patillas muy flexibles para una mayor adaptabilidad y con cinta de sujeción para evitar que se desplacen cuando el bebé se mueve. Es importante que brinden 100% protección UVB y UVA y que cumplan con la normativa europea.
Sombrillas y otros accesorios para disfrutar al aire libre
Hay gran variedad de accesorios como sombrillas para el carrito de paseo, parasoles para la playa y cobertores anti-UV que bloquean la luz y los rayos del sol. La mayoría tienen paneles de malla que permiten un flujo de aire refrescante y saludable para que el bebé disfrute de la brisa durante sus paseos y juegos, evitando los riesgos del sol. Se colocan en pocos segundos y son plegables y fáciles de guardar y de transportar. Durante la jornada al aire libre y al llegar a casa es fundamental mantener hidratado al pequeño ofreciéndole agua con frecuencia y aplicarle una crema humectante para reconfortar su piel.
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