Las mejores ideas para decorar la habitación del bebé
Cortesía de Micuna
La familia crece. Una vez que la ecografía de la semana 20 ha confirmado que el embarazo va bien y ha revelado el sexo del bebé es momento de comenzar a preparar su habitación. El bebé necesita un espacio cómodo, práctico y acogedor. Crear una atmósfera tierna y relajante es esencial para hacer de la habitación un lugar reconfortante. Optar por muebles evolutivos o multifunción permite maximizar la inversión e ir adaptando la habitación de recién nacido a dormitorio infantil a medida que el niño crezca.
A la hora de decidirse por un estilo para decorar la habitación del bebé, la clave es no perder de vista el gusto personal. Lo más acertado para que la decoración elegida agrade a medio y largo plazo es crear un ambiente neutro y añadir detalles –los textiles, una lámpara, unos vinilos de pared...– que sigan las tendencias. Además de la estética, es importante tener en cuenta la seguridad, la funcionalidad y la comodidad, y ser muy conscientes del espacio disponible para que quepa todo cómodamente y quede sitio para que el niño juegue a medida que crezca. Aunque durante los primeros meses el bebé apenas necesita una cuna, un cambiador y un armario o cajonera, hay complementos que darán a su habitación una personalidad única.
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Un espacio para el descanso: la cuna
Lo habitual es que durante los primeros meses de vida el bebé duerma en la habitación de sus padres –en una minicuna, un moisés o una cuna de colecho–, sobre todo si está siendo alimentado con lactancia materna. A medida que se introduzca la alimentación complementaria y las tomas de la noche se espacien, será el momento de pasarlo a su propia habitación.
La cuna es el mueble por excelencia de la habitación infantil, donde el pequeño dormirá entre los seis meses y los 2 años aproximadamente. En el mercado hay cunas de 60x120 cm, cunas-cama de 70x140 cm y cunas convertibles, que se transforman en cama o incluso en escritorio. Sea cual sea la elección, debe cumplir las medidas de seguridad: aristas redondeadas y distancia entre barrotes para evitar que el bebé se quede atrapado.
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Un espacio para la higiene: el cambiador
Junto a la cuna, es prácticamente el único mueble imprescindible con el que hay que equipar la habitación del recién nacido para los primeros meses de vida, pues se utilizará varias veces al día. Debe estar elevado para que el adulto pueda cambiar al bebé sin forzar la espalda. Resultan muy útiles las cómodas-cambiador con espacio de almacenaje para guardar ropa, productos de puericultura y pañales u otros enseres. Otra opción son las colchonetas-cambiador que se colocan directamente sobre la cómoda de almacenaje para asegurar el máximo confort al bebé en cada cambio de pañal o de ropa.
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Complementos para el confort: textiles y ropa de cuna
La ropa de cuna ha de estar fabricada en materiales naturales, como el algodón orgánico o el lino, que son respetuosos con la delicada piel del bebé. Durante el primer año de vida se deben evitar los almohadones y las prendas holgadas –como colchas o mantas– en las que el bebé pueda quedar atrapado mientras duerme. Una opción es vestir la cuna con una sábana bajera ajustable y utilizar un saquito de dormir o un pijama-saco para arropar al pequeño.
Cuando el bebé comience a mantenerse sentado apoyado en cojines, el suelo se convertirá en su primer gran espacio de juego. Para dar a la habitación un aire más acogedor, se puede cubrir el suelo con una alfombra que aporte calidez y color. Hay modelos hipoalergénicos y lavables en la lavadora perfectos para asegurar una higiene adecuada.
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Todo en orden: cómodas, cestos y estanterías
La ropita, los artículos de puericultura, la ropa de cuna y las mantitas y arrullos será todo lo que necesites tener en orden cuando el bebé nazca. Al principio no ocupa demasiado, pero no te confíes: antes de lo que piensas empezarán a llegar sus primeros juguetes, ropa cada vez más grande y todo tipo de complementos (gorros, bañadores, bufandas, ropa para la guardería...), así que todo el espacio de almacenamiento será bienvenido. Además de un armario con barra para colgar, necesitarás una cómoda con cajones y un baúl para las cosas más voluminosas.
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Creando ambiente: iluminación
La iluminación de la habitación del bebé debe ser suave, de ambiente, con pantallas que se puedan orientar para crear haces indirectos, y con varios puntos de luz que se puedan regular para ajustar la luminosidad a la actividad de cada momento (jugar, descansar, relajarse, leer cuentos, vestirse, dormir...). Mejor optar por luminarias de temperatura cálida (blanco cálido), que crean una atmósfera más acogedora. Las lámparas quitamiedo y los proyectores de techo son una buena opción para cuando llegue el momento de pasar al bebé de vuestro cuarto al suyo: poco a poco se irá acostumbrando a estar solo sin temor.
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Decoración y pequeños detalles: un universo en miniatura
Una vez elegidos los elementos principales llega el momento de introducir pequeños detalles para darle a la habitación del bebé un estilo único y personal. Cojines, láminas, guirnaldas de banderines, papel pintado, motivos con el nombre del bebé... Hay miles de ideas. Lo principal es mantener una línea estética armónica jugando, por ejemplo, con los colores: tonalidades tierra, colores pastel, distintas declinaciones de un mismo color... Otra buena idea es elegir un motivo decorativo que haga de hilo conductor e irlo replicando en los accesorios. Hay temas que funcionan muy bien, como estrellas y nubes, animales, hadas y gnomos, el fondo del mar... Y apostar por el menos es más: mejor no recargar la habitación ni poner adornos de tamaño desproporcionado para mantener un ambiente relajante y acogedor.
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