El sueño del bebé: consejos para ayudarle a dormir solo
El sueño –concretamente el sueño regular, ordenado y reparador– es uno de los grandes desafíos en cualquier familia y uno de los motivos de consulta pediátrica más frecuentes cuando nace un bebé. Como indica la Asociación Española de Pediatría, “los bebés no tienen un ritmo regular de sueño hasta aproximadamente los seis meses de vida. Los recién nacidos duermen alrededor de 18 horas al día. Lo hacen en periodos de alrededor de cuatro horas repartidos entre el día y la noche, con momentos de vigilia cada dos o tres horas”.
El sueño en los bebés recién nacidos
Aprender a dormir no es un proceso instantáneo. Necesita de un periodo de adaptación en el que el bebé va interiorizando los patrones de sueño. Conseguir que un bebé aprenda a conciliar el sueño y que este sea de calidad es esencial para que crezca saludable y se desarrolle de forma adecuada.
La privación de sueño (por ejemplo, si un bebé menor de dos años duerme habitualmente menos de diez horas al día) provoca un cansancio crónico que puede hacer que el niño se sienta intranquilo e irritable y, a largo plazo, podría incluso causar problemas en su desarrollo cognitivo. Para evitarlo basta con estar atento a señales como las rabietas y el llanto desconsolado sin motivo aparente.
Pediatras y especialistas recomiendan ciertas pautas que pueden ayudar a que el bebé aprenda a dormir y a que su sueño sea reparador. Promover rutinas y brindarle un ambiente sosegado son clave. Toma nota de algunas recomendaciones que ayudan a que el bebé tenga un sueño de calidad.
01.
Moisés, minicuna, nido de colecho... ¿Cuál elegir?
La Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda que los bebés duerman “en la misma habitación que sus padres hasta los seis meses”. Para ello se puede elegir entre un moisés, una minicuna, un nido, una cuna de colecho... Cada familia puede decidir en función de sus gustos, necesidades o el espacio disponible.
Para pasar al pequeño a su propia habitación, la AEP establece como óptimo el medio año de vida, “antes de que aparezca la angustia ante el extraño”. Una vez el bebé pase a su propia habitación, hay modelos de cuna evolutivos que se pueden convertir en cama infantil y que brindan una solución durante varios años.
© Inglesina.
© Ecus Kids.
02.
Favorece las rutinas en torno al sueño
Para enseñar al pequeño a conciliar el sueño hay una pauta esencial: mantener constante la hora de ir a la cama. Justo antes, darle un baño seguido de un masaje relajante, ofrecerle una toma de pecho o biberón y, a medida que el pequeño crece, leerle un cuento y ayudarle a lavarse los dientes, favorecen un estado de calma que ayuda al pequeño a conciliar el sueño.
“Lo ideal es que el niño se acueste despierto y se quede dormido en su cuna o cama –dicen en la AEP–. No conviene que se quede dormido en el sofá, pues al cambiarlo se altera su ciclo de sueño”.
03.
Una atmósfera relajante a la hora de dormir
Además de las rutinas, el mimo en el ambiente es algo que no hay que pasar por alto. En la AEP recomiendan “que la habitación tenga una temperatura confortable, una iluminación difusa y evitar el ruido. Además, conviene que el bebé lleve ropa que no le oprima ni le agobie, y que no se acueste con hambre”.
Darle un juguete o una mantita de apego le aportará tranquilidad, compañía y seguridad. Los proyectores de luz y emisores de ruidos blancos crean una atmósfera de suaves estímulos con efecto relajante. Además, durante los primeros meses se puede mantener ligeramente entornada la puerta de su habitación y dejar la luz del pasillo encendida.
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