El desarrollo del bebé con 26 meses
Al cumplir 26 meses la comunicación del niño es cada día más extensa y fluida. Es probable que tu pequeño ya utilice con naturalidad alrededor de cincuenta palabras, que construya frases con al menos dos y que siga indicaciones de dos pasos o incluso más ("ve a tu habitación y trae el peluche"). En cuanto al uso de los pronombres, tal vez aún siga confundiéndolos.
La coordinación vista-movimiento del niño de 26 meses
Desde hace ya varios meses el niño es capaz de hacer muchas cosas con plena autonomía, como caminar, correr, saltar o subir y bajar escaleras con apoyo. Sin embargo, continúa necesitando práctica para hacer otras cosas que requieren coordinación entre la visión y la motricidad, como atrapar una pelota. Su madurez visual aún no está completa.
Si ya ha dejado el pañal y de vez en cuando se hace pis encima, no hay por qué darle importancia. El control de esfínteres es un proceso complejo que precisa paciencia. Es habitual que durante algún tiempo ocurra algún que otro accidente o retroceso, algo más frecuente ante cambios importantes, como la llegada de un nuevo hermanito. La misión de las madres y padres es guiar al niño en esta tarea sin enojarse si se ensucia o si hace pis fuera del váter o en la cama y, sobre todo, aplaudiendo sus esfuerzos de manera positiva para motivarle.
El niño continúa creciendo y estilizándose después de su segundo cumpleaños. Su cabeza crece bastante más despacio y sus piernas y torso comienzan a alargarse, haciendo que las proporciones de su cuerpo se parezcan cada vez más a las de un adulto.
Beneficios de leer cuentos al niño de 26 meses
Si notas que el niño intenta comunicarse pero su lenguaje es incomprensibles, quizás sea necesario realizarle un examen auditivo. Si se confirma un problema de audición, el diagnóstico a tiempo y el trabajo con un logopeda van a ahorrar mucha frustración en el futuro. Procura no corregirle si tartamudea, simplemente es que sus pensamientos van más rápidos que su habla. No obstante, si llega a la edad escolar y sigue tartamudeando o tiene problemas de lenguaje, no dudes en consultar con un especialista.
En cuanto al lenguaje, al igual que sucede con el lenguaje gestual, la edad en la que el niño comienza a formar frases es muy variable. Algunos niños de dos años son capaces de hablar utilizando correctamente verbos e incluso algunos adjetivos y adverbios. Leer cuentos aumenta las habilidades lingüísticas del niño. Se recomienda leerle en voz alta, haciendo pausas, para fomentar la capacidad del niño de "llenar" esos vacíos de acuerdo al relato.
También es fundamental hablar con el niño. Mientras más hables con él, más sociable será; mientras más preguntas le hagas, mucho mejores serán sus habilidades lingüísticas. Es fundamental responder a sus preguntas sin corregir su gramática. Evita darle órdenes directas de forma agobiante ("siéntate", "come", "cállate"...), pues no motivarán respuestas verbales por su parte.
¿Por qué es importante que el niño no se salte la merienda?
A los 26 meses, los niños tienen un gasto de energía muy alto, por eso es esencial darles de desayunar y merendar. Para no interferir en las comidas principales es importante programar sus meriendas o pequeños bocaditos e intentar ofrecerle siempre alimentos saludables: unos trozos de manzana, plátano y pera, un poco de pan tostado, patata cocida, zanahoria cruda o brócoli o coliflor al vapor.
En ocasiones tal vez pienses que el niño no come lo suficiente o que come muy poco en comparación a otros niños de su edad. Es esencial enseñar al pequeño a escuchar a su cuerpo y a sentir cuándo se encuentra saciado. Si le ofreces alimentos nutritivos sin forzarle, el aporte de nutrientes estará garantizado.
La música y el baile, diversión para el niño de 26 meses
Hay niños que a los 26 meses pueden no ser tan activos como otros de la misma edad. Para estos niños menos activos el consejo es animarlos sin presionar para que jueguen con el resto y se muevan con cierta frecuencia. Una buena idea es ponerle música e invitarle a bailar. También puedes ofrecerle una pelota o arrastrar un camión e incluso saltar con él. Hay que hacerlo sin presionar, pues si se siente agobiado podría fomentar más aversión a la actividad física. Llévalo al parque más a menudo para que, poco a poco, se anime a lanzarse por el tobogán con el resto de niños en vez de permanecer sentado. Si aún así el pequeño sigue ofreciendo resistencia a la actividad, habla con el pediatra para descartar la existencia de una razón física para su naturaleza reposada.
Fuentes:
Asociación Española de Pediatría.
Healthychildren.org. Edades y etapas del bebé. Asociación Americana de Pediatría. 2023.
Fodor, E. y Morán, M. Todo un mundo de sonrisas. Juegos mes a mes para un bebé feliz. Ediciones Pirámide, 2011.
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