Terrores nocturnos y pesadillas en bebés y niños
¿Qué son los terrores nocturnos?
- Son episodios de terror y pavor menos frecuentes que las pesadillas que no están relacionados con un suceso determinado ni con el contenido de un sueño.
- Se producen en fase No-REM del sueño, es decir, durante las primeras horas del sueño o en las primeras horas de la mañana.
- Suelen durar entre 5 y 15 minutos, aunque también pueden llegar a prolongarse durante una hora.
- El pequeño se encuentra despierto y dormido al mismo tiempo, abre los ojos, murmura, puede gritar incluso, se agita y parece querer escapar de algo o alguien.
- Es más típico a los tres o cuatro años, aunque en muchas ocasiones se producen desde el primer año de vida hasta los ocho años.
¿A qué son debidos? Las causas más comunes
Existen varios factores que pueden contribuir a causar los terrores nocturnos como son la privación del sueño y el cansancio extremo, y a pesar de ser escalofriantes, lo cierto es que los terrores nocturnos no suelen ser una causa de preocupación. La mayoría de los niños los superan antes de la adolescencia.
Normalmente, los terrores nocturnos pueden desencadenarse por diversos factores también como la fiebre, la falta de sueño, algunos medicamentos que actúen sobre el sistema nervioso central o bien por un exceso de excitación antes de irse a la cama o recuerdos de experiencias vividos durante el día.
¿Qué hacer ante la aparición de terrores nocturnos en los más pequeños?
En la gran mayoría de los casos el niño afectado por el terror nocturno no es consciente, tiene los ojos abiertos de par en par y mira al vacío, pero no se despierta aunque le llamen. Tras esto el niño se duerme plácidamente y al día siguiente no recuerda nada.
Los padres, por tanto, no deben intervenir y deben evitar despertar al niño, aunque es conveniente estar junto a él para controlar que no se haga daño. Al día siguiente no recuerda nada y es mejor no preguntar porque no lo recordará y, por tanto, no sabrá qué responder.
¿Qué son las pesadillas?
Una pesadilla es un mal sueño porque está siempre relacionado con sentimientos negativos, como la ansiedad o el miedo y que despierta a los niños por la noche.
Se produce durante la fase de sueño agitado, es decir, en la fase REM, a horas más tardías.
Pueden durar más de diez minutos y son frecuentes en niños de 2 a 4 años, que no saben distinguir todavía entre la realidad y la ficción. Normalmente desaparecen a partir de los diez años.
Cuando se sufren, se despiertan aterrados y lloran hasta que los calman sus progenitores. Al día siguiente no son capaces de recordar el contenido del sueño.
Causas de las pesadillas
Normalmente las pesadillas expresan la angustia que siente el niño ante un hecho concreto ocurrido durante el día como es, por ejemplo, la ausencia de su padre o de su madre o bien por alguna discusión familiar que le haya impresionado.
Otra de las causas de la aparición de las pesadillas podría ser, por ejemplo, lo que el niño vio en la tele. Asimismo, las pesadillas también pueden venir por causas físicas como dormir en una posición incómoda o por tener fiebre. Además, los cambios en los horarios de los bebés y los niños por el motivo que sea que hacen que su sueño sea irregular o que les hacen despertarse en mitad de la noche y también algunos cuentos o películas de terror antes de irse a dormir.
¿Qué hacer ante las pesadillas?
En primer lugar, lo que hay que tener claro es que ante la aparición de la primera pesadilla del niño lo que hay que hacer es mostrar tranquilidad y, por supuesto, transmitírsela al niño. Háblale lentamente y dile que en su habitación está seguro. Hazle entender que simplemente ha sido un mal sueño, pero sin infravalorar lo sucedido. Los miedos de los niños son reales y han de tomarse en serio.
Y, en segundo lugar, quedarte con él hasta que se duerma de nuevo. Es frecuente que le asuste volver a dormirse porque piensa que esta se repetirá de nuevo por lo que es recomendable quedarse un ratito hasta que este consiga volver a dormirse.
Finalmente hay que tener en cuenta también que algunas de estas pautas pueden ser muy importantes si las pesadillas se acaban convirtiendo en un problema tanto para tu hijo como para ti. Estas son:
1- Fijar una rutina regular y relajante
2- Ofrecer tranquilidad
3- Hablar sobre esos malos sueños e imaginar otro final
4- Controlar su estrés
5- Proporcionar otras medidas reconfortantes
6- Utilizar una luz de noche
Mayo Clinic, https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/nightmare-disorder/symptoms-causes/syc-20353515
Medline plus, https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003209.htm
Mayo Clinic, https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/sleep-terrors/symptoms-causes/syc-20353524
Kids Health, https://kidshealth.org/es/parents/terrors-esp.html
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