¿Es necesario poner gafas de sol a mi bebé?
El desarrollo del sentido de la vista dentro del útero materno
El sentido de la vista empieza a desarrollarse mucho antes del nacimiento, en torno a las tres semanas de gestación. Poco a poco el feto es capaz de distinguir la luz de la oscuridad e incluso puede girarse dentro del abdomen de su madre hacia una fuente de luz colocada cerca. El desarrollo del sentido de la vista culmina hacia el séptimo mes de embarazo, momento en que el feto abre sus ojos por primera vez dentro del útero materno.
En el momento de nacer y en sus primeros días de vida la visión del recién nacido es borrosa, aunque está en perfecta sintonía con su necesidad de ver a la persona más importante en esa etapa: su madre. Desde el instante en que llega al mundo, el bebé establece contacto visual con sus progenitores y poco a poco consigue reconocerlos del resto de personas e incluso captar sus diferentes expresiones faciales. El vínculo y reconocimiento visual de sus padres durante los primeros días da paso a una comunicación visual cada vez más amplia con su entorno. Así, la vista supone uno de los instrumentos más eficaces al alcance del bebé para aprender y conoce el mundo que le rodea.
El cuidado de los ojos del bebé
Las radiaciones solares –no solo en los meses de verano– pueden convertirse en uno de los principales factores de riesgo para el cuidado de la vista. A pleno sol y también durante los días nublados, los rayos UVA pueden afectar negativamente a la visión, especialmente a la de los más pequeños, cuyos órganos son aún sensibles e inmaduros. De hecho, antes del primer año de vida el cristalino (la estructura contigua al iris que ejerce de filtro ocular) deja pasar hacia la retina el 90% de los rayos UVA y el 50% de los rayos UVB. Además la pupila está aún muy dilatada y el pigmento del iris no está del todo asentado, lo que permite que entre más luz. Todo ello hace que los ojos del bebé sean especialmente vulnerables.
En situaciones de pleno sol y máxima claridad se recomienda protegerse y proteger al bebé del sol. Colocarse a la sobra o debajo de una sombrilla y utilizar una visera, sombrero o gafas para evitar que los ojos estén expuestos a los rayos solares son precauciones muy aconsejables.
Consejos para elegir unas gafas de sol para mi bebé
Las gafas de sol son una de las formas de protección de la vista que más garantías ofece, siempre y cuando se elija el modelo correcto. Hay ciertas pautas que no hay que perder de vista a la hora de elegir unas gafas de sol para el bebé:
- Las gafas de sol para el bebé han de estar homologadas e indicadas para el uso infantil. En las farmacias y tiendas de puericultura hay modelos homologados para bebés a partir del nacimiento.
- Han de estar marcadas con el símbolo CE (Conformidad Europea). Estas siglas garantizan un estándar mínimo de calidad de acuerdo a una serie de requisitos e indican que las lentes han superado en pruebas de laboratorio la capacidad de filtrar la luz visible y los rayos ultravioletas.
- Hay que tener en cuenta la categoría de filtro. Así, el 4 es el que más protege y está recomendado para los deportes de montaña y acuáticos. El 3, que suele ser el más habitual, es el indicado para la playa y la montaña. El 2 para el uso urbano. El 1 para los días nublados. Por último, el 0 se utiliza en condiciones de poca luz o en interiores (para aquellas personas que tienen sensibilidad hacia la claridad).
- Hay que evitar las gafas adquiridas en comercios no autorizados, las gafas de juguete y los modelos no destinados al uso infantil. Y limitar el uso de las gafas contenidas en disfraces o en kits de juegos, vigilando que el niño las use solo en momentos puntuales dentro de casa y durante un corto periodo de tiempo. Mejor aún si estas gafas son solo una montura, sin lentes. Usar gafas no adecuadas puede provocar mareos y dolor de cabeza y, a largo plazo, dañar la visión.
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En cuanto al diseño, se recomiendan las monturas ligeras y flexibles fabricadas en materiales hipoalergénicos que no irriten la delicada piel del bebé. Son especialmente agradables los diseños adaptados a la morfología facial del bebé, con un puente acorde al tamaño de la nariz y patillas que no aprieten ni rocen detrás de las orejas. Los modelos con cintas de materiales transpirables como el neopreno que no marquen la sienes garantizan confort y facilidad de uso para los más pequeños.
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