12 nombres para conocer la historia del flamenco
Camarón de la Isla en un frame del documental 'Camarón:Flamenco y Revolución'.
El flamenco es un arte vivo y en continua y constante evolución. Sus límites creativos los decidirá sólo el futuro, pero sin duda su esencia, su identidad y el innegable magnetismo que lo convirtió en Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por decisión de la UNESCO es el resultado del talento y el trabajo de los artistas que marcaron su historia. Músicos, poetas, cantaores y también bailaores moldearon nuevas expresiones para el flamenco y no tardaron en convertirse en parte de su historia.
Orígenes
El flamenco como música cuenta con una historia de varios siglos de evolución, que hunde sus raíces en Andalucía, Extremadura y Murcia. Aunque el flamenco alberga un encuentro artístico en el que tienen cabida aportaciones de distintas culturas que convivieron en tierras andaluzas, es imposible separar su historia de la de los músicos andaluces del Pueblo Gitano, que con su talento y trabajo condicionaron el devenir y los caminos en los que se extendería el flamenco, hasta ser el género de éxito internacional que hoy conocemos. El flamenco se convirtió en la forma de expresión artística capaz de acoger las alegrías y los lamentos que recorrían la vida en los márgenes. Una música en la que destaca el sonido de la guitarra flamenca, el cajón, el zapateado, las palmas y castañuelas, así como unas voces expresivas y naturales, pero con habilidad para armonizar los tonos más graves e incluso un timbre ligeramente desgarrado que enfatiza su poder emotivo.
El flamenco en el siglo XX y XXI
El flamenco demostró su condición de terreno artístico extremadamente fértil durante el siglo XX, recibiendo aportaciones de diferentes artistas que lograron expandir, mestizar e incluso reinventar los límites conocidos del flamenco. Fue un proceso lento pero firme, aquel mediante el cual el flamenco logró captar la atención de la crítica, la academia e incluso de países extranjeros tan lejanos como Japón. Su conocimiento y técnica se asentó en escuelas, oficializando sus bases, pero, al mismo tiempo, multiplicando sus posibilidades y expresiones. Las letras salieron al encuentro de poetas como Federico García Lorca o Miguel Hernández, sus músicos experimentaron con otros géneros e introdujeron nuevos instrumentos musicales. El rock, el blues, el jazz, la electrónica, encontraron caminos con los que cruzarse con el flamenco gracias al talento de artistas que no quisieron darlo por sentado.
La Paquera de Jerez
La vida de Francisca Méndez Garrido, conocida como la Paquera de Jerez, estuvo dedicada por completo al cante flamenco, un talento en el que deslumbró desde su infancia en el barrio de San Miguel en Jerez de la Frontera. Su forma de cantar por bulerías creó escuela y su influencia resuena incluso en las voces más actuales del flamenco. Como artista flamenca logró importantes hitos históricos, como actuar en Japón, y alcanzó de manera póstuma la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.
Camarón de la Isla
La leyenda de Camarón de la Isla traspasa las fronteras geográficas y artísticas del flamenco, al igual que lo hizo él mismo durante su vida. La leyenda del tiempo, publicado en 1979, es, muy probablemente, su larga duración más conocida dentro de su discografía. Pero, a pesar de que su influencia es frecuentemente referenciada, no fue el trabajo más popular de inicio de su autor, e incluso recibió duras críticas. El décimo álbum de estudio del cantaor de San Fernando contiene la ambición de expandir el flamenco hacia territorios en los que caben los sonidos eléctricos, las influencias de otras músicas, y para ello cuenta con la colaboración de músicos como Raimundo Amador, Tomatito o Kiko Veneno.
Tomatito
José Fernández Torres, más conocido como Tomatito, es uno de los nombres imprescindibles en la transformación que el flamenco vive en las últimas décadas del siglo pasado. El compás de su guitarra flamenca es permeable a la influencia del jazz y a los ritmos latinos. Como solista ha conquistado auditorios en todo el mundo, de Osaka a Nueva York.
Paco de Lucía
Reconocido de manera universal como uno de los más virtuosos guitarristas de la historia, la guitarra flamenca de Paco de Lucía sonó en todo el mundo gracias a largas giras que cruzaban Europa, América y Asia. El autor algecireño, que colaboró con numerosos cantaores, como el propio Camarón de la Isla, logró abrirse paso como solista hacia el público general desde la década de los 70. Él, que convirtió México en su hogar durante mucho tiempo hasta el fin de sus días, perteneció a esa generación de artistas flamencos que asumió riesgos y abrió su sonido a influencias venidas de otros lugares y géneros.
Lole y Manuel
Con Nuevo Día, editado en 1975 y producido por Ricardo Pachón, los sevillanos Dolores Montoya y Manuel Molina revolucionaron por completo el panorama musical, dieron el pistoletazo de salida al nuevo flamenco y sentaron nuevos límites para el género musical. Sus letras poéticas y el uso de instrumentos novedosos lograron el éxito del público y la críticas, así como acercar el arte flamenco hasta nuevas audiencias.
Las Grecas
La aportación de las hermanas Muñoz Barrull fue inmensa para la diversificación y expansión de la música flamenca. Desde Argentina, país al que se habían trasladado con su familia, y al contacto con la música rock y pop, abrieron la puerta a un flamenco que se amalgamaba con la estética y los ritmos de la industria del pop. Ya en 1974 debutaron con su single Te estoy amando locamente, que se convertiría en un éxito.
Pata Negra
Desde Sevilla, los hermanos Raimundo y Rafael Amador experimentaron con su música y llevaron al flamenco hacia nuevos territorios sonoros. Su disco Blues de la frontera, lanzado en 1987 y con el que acompasaron los instrumentos flamencos en nuevos ritmos y texturas heredados del blues, recibió la aclamación de la crítica. A partir de 1989, Raimundo Amador abandona el dúo para proseguir una carrera en solitario mientras que, por su parte, Rafael Amador continua como único componente de Pata Negra algunos años y dos álbumes más.
Triana
La banda sevillana nacida en la década de los 70 terminó por consolidar el rock andaluz como un género propio en el panorama musical español, con un sonido a partes iguales heredero del rock progresivo y el flamenco. Su éxito seguía creciendo a principios de los 80 con canciones como Tu frialdad. En 1983, un accidente acabó con la vida de uno de sus tres componentes, Jesús de la Rosa, y la banda se disolvió.
Marina Heredia
La granadina Marina Heredia ha vivido toda su vida desde el corazón del flamenco y la ha dedicado a explorarlo, desde lo creativo y lo profesional. Atenta siempre a los sonidos modernos y de actualidad, Marina Heredia ha trenzado las raíces flamencas con influencias de la música latina, como ocurre en su álbum Capricho. Además, como artista multidisciplinar, se ha adentrado en la obra del poeta Federico García Lorca y ha llevado a los escenarios Lorca y la Pasión, un estudio de los personajes femeninos de la obra del escritor.
Soleá Morente
Hija de una leyenda del flamenco, Enrique Morente, y hermana de Estrella Morente, el camino de Soleá Morente ha brillado, sin embargo, con luz propia. Cantante flamenca, compositora, actriz y también directora de un programa radiofónico, Soleá Morente ha demostrado poner empeño y cariño en todos sus proyectos y tener una sensibilidad especial y todoterreno para la cultura. Con Lo que te falta, Morente da al salto a la composición y la escritura de algunos de los temas y lleva su música al siguiente nivel madurativo.
Israel Fernández
Pese a ser todavía joven, Israel Fernández lleva toda una vida dedicada a la composición y al cante flamenco, cosechando éxitos desde la infancia. Aunque fue con su trabajo Amor, en 2021, cuando el artista de Toledo conoció la máxima expresión de éxito, llegando a hacerse con un Grammy Latino a Mejor Álbum de Música Flamenca. El conocimiento profundo de su arte, el respeto a las raíces y a la esencia del mismo y su enfoque innovador a la hora de acercarlo a nuevos públicos, más jóvenes, ha determinado el triunfo indiscutible de este autor.
María José Llergo
Corría el año 2020 cuando una joven de Pozo Blanco (Córdoba) dejaba al país sin aliento con una nana propia llamada Niña de las Dunas. Sus letras sonaban a poesía, su cante trascendía las sensibilidades conocidas por el flamenco. María José Llergo no se parecía a nadie más, al tiempo que trabajaba desde un respeto y una sensibilidad inusitada para su tiempo. Estaba destinada a trasladar la herencia del cante flamenco a texturas sonoras contemporáneas, porosas ante otras realidades y relatos, que la han señalado como una artista especialmente alineada con causas sociales y humanitarias. En 2022 se hizo con el Goya a Mejor Canción Original por su tema Te espera el mar, parte de la banda sonora de la película Mediterráneo.
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