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Barón de Chirel Viñas Centenarias, un Rioja de punta en blanco
Año 1858. Elciego, corazón de la Rioja Alavesa. Marqués de Riscal nace como un susurro revolucionario en el mundo del vino. Sus fundadores importan de Francia el último grito en tendencias y métodos de enología, para embotellar en 1862 las primeras añadas registradas de Rioja y conquistar el Diploma de Honor en Burdeos en 1895. Los años 80 del siglo XIX trajeron sed de riojas excepcionales, y Marqués de Riscal respondió con un golpe maestro. En 1986 irrumpió la primera añada de Barón de Chirel, un Reserva de tempranillo de viñas centenarias guiado por la sabiduría de Émile Peynaud y Guy Guimberteau.
Ese tinto es hoy un hito, un clásico contemporáneo: rendimientos esculpidos al detalle, crianza en barricas nobles y una elegancia que evoca a los grandes Médoc, siendo una referencia que impulsó la vuelta a los grandes vinos en Rioja. Aquellos años de la movida cultural (y viticultora) alumbraron proyectos visionarios que han marcado época. Y para celebrarlo, en la legendaria bodega hoy lo vuelven a hacer.
La leyenda de Barón de Chirel sopla sus 40 velas con un hermano muy esperado: el primer vino blanco que Marqués de Riscal elabora en DOCa. Rioja. Barón de Chirel Rioja Viñas Centenarias 2024 nace de uvas blancas –viura, garnacha blanca, malvasía y maturana– rescatadas de las cabezadas de viñedos centenarios de Rioja Alavesa, esos legendarios patanegras de variedades tintas en los que brotan estas rarezas blancas.
Luis Hurtado de Amézaga.
Con el mismo espíritu artesanal que hace cuatro décadas recuperaba la grandeza de los Reserva Médoc, Riscal teje un blanco excepcional que marca la diferencia por su calidad, elegancia y singularidad. Es regreso al origen, un homenaje a los viejos viticultores y métodos tradicionales preservados durante 168 años. Arriesgar para alcanzar lo extraordinario.
Marqués de Riscal eleva con este blanco su gama Barón de Chirel. Buen hacer artesanal y sabiduría de viñas ancestrales, en un nuevo emblema de Rioja. Perfecto con carnes blancas, arroces y guisos, representa un puente poético entre el pionerismo de 1986 y la excelencia blanca de la señera zona vitivinícola.
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