El gran Vega Sicilia blanco (y seco) se hace en Hungría
La búsqueda de la excelencia no tiene fronteras. Vega Sicilia es más que una marca, más que el nombre de una bodega. Es un estandarte que trasciende como pocos el terruño donde se forjó el mito. Sus grandes tintos no tienen discusión y habían sumado un vino dulce, Tokaj, tan noble como legendario, pero en algún momento de la historia más reciente echaron en falta un blanco seco. No podía ser uno más. Tenía que estar a la altura. Lo intentaron en casa, y el resultado era aceptable, pero insuficiente. En cuatro años desistieron, entre otros motivos porque hasta la casa madre, en la Ribera del Duero, empezaba a llegar desde los viñedos húngaros una música inesperada, no del todo afinada, pero que emocionaba y sorprendía por interesante, diferente, novedosa y prometedora. Así se gestó y nació Mandolás, que es el nombre de una parcela de Oremus y la marca de un blanco que no deja de romper esquemas.
UN NUEVO HORIZONTE
Vega Sicilia había llegado a Tokaj con los vientos de cambio político que en 1993 abrieron las puertas al sector privado en Hungría. La zona, Patrimonio de la Humanidad, comprende veintiocho comunidades sobre un espacio de ochenta kilómetros a lo largo y veinticinco de ancho, en el noreste de Hungría. La empresa española adquirió en Tolcsva una bodega con dos kilómetros de túneles excavados a mano entre los años 1400 y 1600, rebautizada como Tokaj Oremus. Ya había viña, bodega y alma.
Los recién llegados, que se marcaban como primer reto la recuperación de los años perdidos –señaladamente los últimos, los que sucedieron al final de la Segunda Guerra Mundial– para devolver a los vinos dulces de la zona el lustre de la historia, se encontraron pronto con un mensaje inesperado. El técnico local que estaba al frente del proyecto no dejaba de mostrar su devoción por los vinos secos de la zona. András Bacsó hablaba de puttonyos (canastas de uvas que sirven para medir el grado de azúcar del vino tokaj en la comarca), cómo no, pero no dejaba de insistir sobre las excelencias de la variedad Furmint –una de las tres autorizadas en la zona, supervivientes a la devastación de la filoxera del año 1885– y su capacidad para elaborar blancos secos de alta calidad. Se centraron en la viña. Tierra y clima ayudan. Sin ruido, hicieron su propia selección clonal, estudiaron y probaron, sin hacer ruido, hasta que en 2000 se encontraron con un vino que convenció allá y acá.
PRESENTE Y MUCHO FUTURO
Gonzalo Iturriaga, director técnico de Vega Sicilia, reconoce que cuando András empezó a trabajar ya muy en serio en el proyecto que condujo a Mandolás, no tenían muy claro hasta dónde podía llegar. Pero, a medida que las sucesivas vendimias ampliaban el horizonte y se manifestaba, cada vez con más nitidez, el potencial de aquel vino tan singular, las dudas se disiparon y apostaron por él con determinación. “Creemos que ha sido un acierto”, cuenta Iturriaga. “Mandolás es claramente un vino de guarda, único y excepcional, de gran calidad, al que vemos un gran recorrido, y es por eso que seguimos trabajando en él”, dice.
András Bacsó está a punto de jubilarse, pero su hijo, András como él, está suficientemente rodado y formado para darle el relevo como director técnico. “De hecho, Mandolás 2019 será el mejor que hemos hecho hasta ahora, y ya es responsabilidad suya”, afirma Iturriaga. Contó, además, con la labor de Kyriakos Kynigopoulos, un técnico griego curtido en Borgoña, que aportó la amplitud de miras necesaria para arriesgar con el último toque, y resultó ser el salto de calidad determinante. En 2015 se plasmó en casi 32.000 etiquetas del prometedor Mandolás.
Iturriaga no tiene ninguna duda sobre el acierto del camino seguido y sobre el resultado. “Creo, de todos modos, que aún podemos dar un paso más para exprimir el potencial de estos vinos de Furmint, trabajando y experimentando un poco más su paso por la madera: la necesita, pero no puede ser excesiva. Envejece muy bien”, según su experiencia. A poco que se afine podrá alcanzar la cima, tocar la perfección y bebérsela. Lo difícil será reunir la paciencia.
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