Lindes de Remelluri, la consciencia rural y riojana de Telmo Rodríguez
Telmo Rodríguez siempre ha sido un enólogo inquieto, inconformista con los caminos fáciles. Tras recorrer medio país impulsando proyectos que rescatan viñedos olvidados, vuelve a mirar hacia casa para poner el acento en lo que considera la esencia perdida de Rioja: la voz de sus pueblos. Su proyecto Lindes de Remelluri no busca vinos universales ni etiquetas que suenen igual en todo el mundo, sino botellas que cuenten la historia de lugares concretos y de la gente que las trabaja.
“Rioja fue una zona vitícola importante que habló de pueblos siempre”, explica Rodríguez. “Pero apenas iniciado el siglo XX adoptó un modelo que olvidaba la importancia de los mismos sin ser conscientes de la deriva. Lindes de Remelluri vuelve al modelo antiguo y habla de pueblos y de sus diferentes gustos en una zona fundamental de la historia de Rioja, como es la Sonsierra”. Está convencido de que la clave está en recuperar la diversidad perdida.
La referencia histórica no es casual. “Labastida fue pueblo de vino, quizás el más importante. Explicar estos gustos y volver a darles protagonismo resulta esencial para restaurar una región vitícola que falló convirtiéndose en genérica.”
El proyecto, además, se levanta con la complicidad de pequeños productores. “No escuchar a los viticultores ha sido otra de las lacras de una Rioja decadente. Lindes quiere devolverles la importancia y fomentar una viticultura para hacer grandes vinos en nuestra región”, afirma. “La calidad depende de ellos, de comprobar su emoción al reconocer el gusto de su pueblo y sentirse parte de una gran revolución”.
El futuro de la región vitivinícola, según Telmo Rodríguez, pasa por sus gentes, su experiencia y sus vivencias: “La belleza de Rioja siempre fueron sus aldeas y su diversidad. Todas las grandes regiones vitícolas del mundo están basadas en una jerarquía de pueblos. Fue una barbaridad olvidarnos de esto. La Rioja de tres categorías [por comarcas] ya está acabada, fue un atajo y un gran fracaso”, sentencia.
Más que en un proyecto enológico, Lindes de Remelluri se cimenta en un acto de memoria, resistencia y compromiso. Un tributo a los viticultores y a las historias que hacen únicos a los pueblos para reconocer el sabor de sus propias raíces.
Alegrías riojanas
12 vinos con firma y claves de servicio para una Navidad perfecta
