Por dentro y por fuera: Mezcal Kankenami
En la mitología mexica, el jaguar representaba el sigilo, la oscuridad y la conexión con la tierra. Todo ello confluye en otro mito: el de los guerreros jaguar, una élite militar que hizo de la discreción y de su capacidad de camuflaje su seña de identidad. Kankenami viste así, como homenaje, su mezcal reposado en una botella que evoca a las máscaras que esos guerreros portaban en el campo de batalla.
Aquí, sin embargo, no hay ninguna hostilidad, solo un estallido de colores en la máscara/botella, completamente pintada a mano por artesanos mexicanos. No busque otra idéntica; no existe, pues cada botella es única. Piezas de colección enhebran una historia milenaria que se yergue desde Oaxaca, el epicentro del mezcal. Protegen en este selecto estuche a un destilado que también honra su origen: el agave espadín.
Raquel Fernández, sumiller en ABaC Restaurant*** (Barcelona). “Suave, de tonos dulces en nariz que anticipan la llegada de esos matices de agave cocido. Con la frescura natural del espadín que fermenta en tinas de madera de encina y pino, llega a un refinamiento sublime con un ahumado delicioso tras un reposo de 10 meses en barrica, y deja un bonito color ámbar claro”.
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