Las 8 piezas que necesitas para servir una auténtica cena de Acción de Gracias
Fotografía: El Corte Inglés
El Día de Acción de Gracias se celebra cada cuarto jueves de noviembre y es una de las tradiciones más arraigadas en Estados Unidos: familias y amigos se reúnen en torno a una gran mesa para dar las gracias por lo vivido, compartir abundancia y disfrutar de recetas que han pasado de generación en generación. Es una fiesta cálida, acogedora, donde el aroma del pavo asado llena la casa y la cena se convierte en el gran acontecimiento del día.
En España, esta celebración ha ido llegando poco a poco, primero de la mano de películas y series, que nos han hecho familiares esas escenas de cocinas llenas, brindis y grandes sobremesas; después, gracias a quienes buscaban una excusa bonita para reunirse antes de Navidad. Hoy, cada vez más hogares celebran Acción de Gracias “a la española”: cogemos lo mejor de sus costumbres, como el espíritu de gratitud, el pavo o los acompañamientos tan típicos, pero lo adaptamos a nuestra manera de recibir, a mesas más mediterráneas, recetas propias y a un estilo de anfitrión relajado y cercano.
Por eso tiene tanto sentido elegir bien las piezas con las que vestimos la mesa y servimos los platos. Esos detalles únicos y muy nuestros que hacen que esta tradición americana se sienta también en casa.
01.
Una fuente grande para el pavo
La fuente de tamaño generoso es la pieza estrella de la mesa de Acción de Gracias. Lo ideal es que sea porcelana o de cerámica, especial para horno, y lo suficientemente bonita como para poder llevarla tal cual a la mesa. Su tamaño permite presentar el asado con sus jugos, hierbas aromáticas o verduras, convirtiéndolo en el gran centro visual de la cena. En El Corte Inglés encontramos como novedad esta pieza de color rojo, con esos bordes ondulados y decorativos que encajan bien en cualquier tipo de mesa, especialmente las de estilo más tradicional o esas que apuestan por la clásica gama de rojos, burdeos, verdes y dorados.
02.
Un tenedor especial para trinchar el pavo
El tenedor para trinchar es uno de esos utensilios que pasan desapercibidos… hasta que tienes que trinchar un pavo de Acción de Gracias delante de toda la familia. Ahí es cuando se convierte en tu mejor aliado. Este modelo es perfecto porque está diseñado justo para eso: levantar, fijar y girar piezas grandes de carne con total seguridad. Sus púas largas, cónicas y forjadas se clavan sin esfuerzo en el pavo (o en cualquier asado), garantizando un agarre firme para que puedas cortar sin que nada se deslice. Además, pertenece a la colección Profi Plus, reconocida por su altísima calidad, y está fabricado en Cromargan, un acero inoxidable patentado por WMF que no se deforma, no se oxida y mantiene su aspecto impecable incluso con el uso continuo. Es el clásico utensilio que compras una vez y te acompaña durante años.
03.
Un cuchillo fileteador
A diferencia de un cuchillo de chef estándar, este modelo fileteador de Zwilling está pensado para cortes largos, limpios y precisos, que permiten obtener rebanadas perfectas sin desgarrar la carne. Su hoja estrecha y flexible se desliza con suavidad incluso por piezas grandes, ayudándote a separar el pavo en rebanadas, tiras o porciones con un control absoluto. Está fabricado con el acero especial de la marca, reconocido por su filo duradero, su resistencia a la corrosión y su capacidad para mantenerse afilado durante mucho tiempo.
04.
Una salsera para el gravy
El gravy es una salsa muy típica de Estados Unidos y absolutamente imprescindible en el Día de Acción de Gracias. Se prepara con los jugos que suelta el pavo mientras se asa en el horno: esos líquidos llenos de sabor que quedan en el fondo de la bandeja. A esos jugos se les añade normalmente caldo, un poco de harina o maicena para espesar y, a veces, mantequilla, pimienta o hierbas aromáticas. El resultado es una salsa suave, brillante y muy sabrosa.
Su función es “unirlo todo”. Por eso, en la mesa de Acción de Gracias se usa una salsera o sauceboat: un recipiente con asa y pico vertedor que permite servir el gravy caliente, sin goteos, y tenerlo siempre accesible durante toda la cena. Las de porcelana blanca, cerámica o con toques dorados son las más clásicas. En nuestro país, este año es tendencia decorar la mesa en clave otoñal, más que con los típicos motivos navideños o invernales. De ahí que esta pieza en forma de calabaza nos parezca una opción ideal, divertida y diferente.
05.
Un bol de cristal para la salsa de arándanos
La salsa de arándanos es uno de los imprescindibles de Acción de Gracias: su color rojo vibrante y su sabor agridulce equilibran a la perfección el resto del menú. Justo por eso necesita su propio recipiente, uno que la haga lucir y que sea cómodo a la hora de servir. Un bol pequeño, una compotera o incluso una mini fuente ovalada funcionan de maravilla. En El Corte Inglés Home encontrarás opciones de vidrio transparente, perfectas para dejar que el color de la salsa destaque. Además, estos recipientes no solo sirven para el día de Acción de Gracias, sino que son básicos versátiles que podrás usar todo el año para salsas, mermeladas o pequeños acompañamientos. Una forma sencilla de elevar la mesa y dar protagonismo a uno de los sabores más icónicos de esta celebración.
06.
Una bandeja baja de horno para el stuffing
El stuffing es el clásico relleno de Acción de Gracias: una mezcla jugosa de pan, verduras y hierbas que acompaña siempre al pavo. Aunque su nombre viene de cocinarlo dentro del ave, hoy lo más habitual es prepararlo aparte, en una fuente que permita que quede dorado por arriba y tierno por dentro. Por eso, se sirve en bandejas u ollas bajas aptas para horno, de cerámica, hierro esmaltado o vidrio resistente al calor, que mantienen bien la temperatura y permiten llevarlo directamente a la mesa. Visualmente funciona muy bien en piezas de tonos cálidos y otoñales, como esta pieza de Le Creuset en verde oscuro, porque realzan ese aspecto rústico tan propio de esta receta y esta época del año.
07.
Una fuente de servir para el puré de patata
En Estados Unidos, el puré de patata es absolutamente imprescindible en Acción de Gracias. Forma parte del “quinteto básico” del menú tradicional junto al pavo, el gravy, el stuffing y la salsa de arándanos. Es el acompañamiento que equilibra el plato: suave, cremoso, cálido y perfecto para mezclar con el gravy. De hecho, la imagen más típica del día es ese montañita de puré con un huequito arriba para la salsa, como si fuera un pequeño volcán.
Por eso, si vas a recrear la mesa clásica, el puré no puede faltar. Y esto nos viene genial para hablar de su recipiente ideal para servirlo: una fuente baja y amplia que mantenga el calor, que permita coger raciones cómodamente y que se vea apetecible en la mesa. Tan apetecible como cualquiera de las piezas de Bordallo Pinheiro, que siempre aportan un toque natural y diferente a la mesa. En este caso, siguiendo con la estética elegida, apostamos por una fuente en forma de col, una pieza icónica en el imaginario de esta enseña portuguesa.
08.
Una jarra de vidrio borosilicato para el apple cider
El apple cider caliente es la bebida otoñal por excelencia en Estados Unidos y un invitado habitual en cualquier mesa de Acción de Gracias. No es sidra alcohólica: es un zumo de manzana sin filtrar, espeso, intenso y ligeramente turbio, que se calienta con canela, clavo, anís estrellado y rodajas de naranja hasta perfumar toda la casa. Se sirve siempre en jarras resistentes al calor —las de vidrio borosilicato como ésta opción de Villeroy & Bosch o las de cerámica son perfectas— y se acompaña de tazas con asa o mugs altos que mantengan la temperatura.
Ideas para decorar la mesa de Acción de Gracias
Para esta mesa de Acción de Gracias hemos elegido una temática otoñal, pensada para acompañar la comida y toda la atmósfera que queremos crear alrededor del menú. La idea es que, desde el primer vistazo, se perciba ese mix de tonos cálidos y naturales que tanto identificamos con esta época: verdes musgo, beiges, maderas ricas, dorados suaves, tejas y ocres que dan esa sensación de hogar y celebración que anticipan la Navidad sin meterse del todo en ella. Para conseguirlo, funciona muy bien superponer textiles —un mantel base, un camino y alguna servilleta con textura—, porque así la mesa gana profundidad y un punto de sofisticación.
Acompañamos esta paleta con piezas elegidas para el menú, que siguen el mismo hilo estético, desde las fuentes hasta los pequeños detalles decorativos. Que no se nos pase algo esencial: sacar platos de postre bonitos para el pumpkin pie o el pecan pie de rigor. Incluso una base de tartas especial que puede elevar ese momento dulce que cierra la comida. Al final, se trata de crear una mesa coherente, cálida y festiva, con ese punto calentito de hogar que demanda una cena tradicionalmente tan familiar.
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