Del champagne al cóctel: las 10 mejores copas para brindar en Navidad
Un brindis es un sonido cercano a la felicidad, y en Navidad, ese ‘chin chin’ se multiplica. Hay algo casi ritual en el gesto de levantar y chocar la copa, porque es un idioma universal que marca el inicio de una celebración y las reuniones más esperadas del año.
Pero hay que decirlo: no todas las copas suenan igual. Las hay que realzan el color del vino, otras que hacen que las burbujas del cava suban con más elegancia; las hay altas y esbeltas, con pie corto, redondeadas... El tipo de copa importa, y mucho. Porque el tacto, la forma, el peso y hasta el reflejo que deja, pueden marcar la diferencia.
Por eso, antes de hacer los cócteles, poner el mantel y decidir el menú, merece la pena pensar en ellas: en las copas, en cómo van a acompañar cada brindis y cada sobremesa. En El Corte Inglés Home encontrarás copas para todos esos momentos. Desde los modelos de cristal fino que hacen que cualquier vino sepa mejor, hasta diseños modernos que convierten un gin-tonic en algo casi artístico. La Navidad, empieza siempre con un buen brindis. ¡Salud!
01.
Una copa de champagne con filo dorado
El champán pide una copa alta y estrecha: así las burbujas ascienden despacio y conservan su efervescencia durante más tiempo. Además, su forma recta dirige el líquido hacia la punta de la lengua, donde se perciben mejor los matices dulces y afrutados. El modelo Donau está elaborado con cristal martilleado que aporta un toque de textura a la mesa. El filo dorado es el toque definitivo que suma ese punto de brillo necesario en la mesa y es sinónimo de elegancia, haciéndola ideal para ocasiones especiales. Ligera, equilibrada y con una capacidad de 22 cl, es la copa perfecta para que el champán burbujee como merece.
02.
Un clásico para el vino tinto
Amplias, redondeadas y elegantes. Así respira el vino tinto en estas copas, liberando todos sus aromas a frutas maduras, madera o especias. Pensadas para disfrutar sin prisa, su cáliz generoso permite oxigenar el vino y realzar su complejidad aromática, mientras el tallo largo evita que el calor de la mano altere su temperatura. Perfectas para tintos con cuerpo, pensados para acompañar carnes, quesos o largas sobremesas.
03.
Con estrellitas para el vino blanco
Esta copa es ligera, estilizada y tiene un cáliz algo más cerrado que el modelo anterior, por lo que se podría considerar como opción para servir vinos blancos en su punto justo de frescura, sin que pierda su concentración de aromas florales y frutales. Su capacidad de 30 cl y su tallo largo evitan que el vino se caliente, ideal para blancos jóvenes. Y es que Stars es más que una copa con detalles técnicos, es un diseño delicado y festivo, con estrellitas doradas y filo a tono, añadiendo un toque festivo a cualquier brindis.
04.
Una copa de vino baja, roja y tallada
Esta copa, con su cristal tallado y forma más baja y redondeada, tiene algo teatral y cálido, como hecha para una mesa de invierno. No es una copa pensada para tintos potentes, sino para vinos jóvenes o rosados. Su tamaño medio ayuda a mantener la temperatura y su boca más cerrada recoge los aromas frutales. ¿Y el color? Un rojo potente que se sale de la norma, pero encaja como un guante en las mesas navideñas más clásicas y tradicionales.
05.
Copa de cóctel o Martini con un giro diferente
Estamos acostumbrados a la copa de Martini más clásica, con su silueta en cono y aire de película antigua, pero esta versión le da un giro más suave y contemporáneo. Su diseño, de rasgos más curvos y suaves y relieves que recorren tanto la copa como el tallo, trasciende su función más práctica, para convertirse en todo un elemento decorativo que sumará puntos a la mesa. Realizada en cristal texturizado y disponible en varios colores, mantiene la mezcla fría y concentra los aromas.
06.
Vasos de whisky (Old Fashioned)
Sólido, con base gruesa y proporciones perfectas, suenan al chocar el hielo y parecen hechos para durar. Tienen algo de rito, de herencia, y es el vaso de los destilados con carácter y los cócteles que se beben despacio. Su nombre viene del mítico cóctel Old Fashioned, que se prepara directamente en el vaso, con hielo grande, azúcar y un toque de naranja. Este set de tres vasos Boston mantiene ese espíritu clásico, pero con un giro más decorativo. Cada pieza está tallada con un motivo distinto, lo que aporta dinamismo y estilo a la mesa o al carrito de bar. Sobrios, elegantes y con ese peso justo que pide un buen whisky o un ron añejo.
07.
Una copa de licor
Pequeña y con ese aire sofisticado de las sobremesas de antes, la copa de licor Lido concentra toda la intensidad aromática de los vinos dulces y los destilados más golosos. Perfecta para un Pedro Ximénez, un oporto o una crema irlandesa, su diseño inspirado en el Art Nouveau combina elegancia y brillo. El cristalín de alta transparencia realza el color de la bebida, mientras el filo dorado en el borde aporta ese toque festivo que pide la Navidad. Un detalle precioso para cerrar la comida con estilo.
08.
Una copa de gin-tonic tallada
Amplia, redondeada y con un tallo alto: así es la copa de gin-tonic Leeds, pensada para disfrutar este clásico con todos sus matices. Su forma generosa permite que el hielo se mantenga más tiempo y que los aromas de la ginebra y los botánicos se abran sin prisa. El cristal tallado aporta un brillo elegante y el punto sofisticado para convertir cualquier combinado en un ritual. Su capacidad de 68 cl deja espacio para jugar con rodajas, bayas o pieles cítricas. Porque un gin-tonic bien servido también se saborea con la vista.
09.
Copa de espumoso tipo tulipa
Una alternativa moderna a la clásica flauta. Su ligera curvatura central permite que las burbujas suban con gracia mientras los aromas se abren. Es perfecta para cavas o champanes más complejos, de esos que se disfrutan en cenas especiales. Esta copa Tulip no podía tener un nombre mejor. De forma inconfundible, lo que la hace realmente especial es su cristal en tono marrón, una tendencia que recupera el aire retro de las vajillas de antaño y aporta calidez a la mesa. La textura del vidrio añade un toque artesanal que la aleja de las copas convencionales para brindar con personalidad.
10.
Una copa de Margarita
El cóctel más icónico de México pide una copa a su altura. La de Margarita, con su silueta abierta y ese doble escalón tan reconocible, está pensada para que el hielo no se derrita enseguida y la sal del borde se mantenga perfecta. En esta versión de El Corte Inglés, el vidrio transparente y su diseño limpio le dan un aire fresco, ideal para las reuniones más relajadas. Detalle práctico: después de la fiesta, se puede meter directa al lavavajillas sin miedo a que se rompa.
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