El mejor planazo: 5 ideas para disfrutar de un cine de verano en el jardín
Cortesía El Corte Inglés
Cuando éramos niños, ir al cine de verano era una aventura que solo habíamos visto en las películas americanas. Allí iban en Cadillacs descapotables de colores chillones; aquí, íbamos al pueblo al que siempre volvíamos de vacaciones, donde había sillas de plástico colocadas en perfecto orden de revista y caras conocidas que guardaban silencio durante los 90 minutos que duraba Grease o la película de turno que se repetía año tras año. Ahora, gracias a las nuevas tecnologías y las tendencias que rescatan lo mejor del pasado, tenemos la suerte de recrear esos momentos felices desde la comodidad de nuestro hogar. Porque crear recuerdos compartidos con nuestros niños, amigos o familiares debe ser la máxima de cada verano.
El jardín se convierte así en una gran sala de cine con rincones desenfadados, pero pensados al milímetro, para que el plan salga perfecto. Te enseñamos a crear el set más acogedor para ver una película bajo las estrellas, tomar un picoteo informal durante la pausa y terminar con un brindis por las noches de verano que nos quedan.
Baja las luces, que esto empieza ya.
01.
Cine de verano en el jardín
El jardín de casa se puede convertir en el mejor plan del verano. ¿La clave? Un proyector, unos buenos altavoces, una pared blanca o una sábana bien estirada entre los árboles. La peli la eliges tú: un clásico al que siempre apetece volver, una comedia ligera o la última de aventuras que llevabais semanas esperando.
Es un plan informal con amigos o familia en el que cada cual encuentra su sitio. Hay quienes prefieren butacas, como en los mejores cines (aquí serán de fibras naturales); quizás, los más jóvenes prefieran estirarse sobre una alfombra y mirar de reojo a las estrellas.
¡Falta algo! porque no hay cine de verano sin un cubo a rebosar de palomitas. Puedes colocar cerca un carrito auxiliar para tener los snacks y bebidas a mano y no perderte ni una sola escena.
02.
Crea una atmósfera mágica
Si el verano fuera luz, sería una guirnalda de bombillas bailando entre los árboles; quizás, un farolillo marcando el sendero o el simple titilar de las estrellas, esos panderos de cristal de los que hablaban las noches lorquianas. En nuestro imaginario estival no falta (ni debe faltar) ninguno de ellos y el cine de verano es la mejor excusa para engalanar el jardín con estos pequeños destellos que acompañan (y no molestan) mientras se disfruta de una buena película al aire libre.
Los textiles son el segundo ingrediente de la ecuación para crear una atmósfera mágica. No dudes en desplegar alfombras en el césped y colocar cojines de forma desenfadada entre las butacas. Aquí no hay rectitud, hay dinamismo, pies descalzos y ganas de disfrutar. Por último, ten a mano un cesto con plaids y mantitas ligeras por si acompaña el aire tibio de la noche. Cuando la madrugada llame a la puerta y queráis comentar la película, seguro que lo agradecéis: la sensación de alargar la noche al fresco, es incomparable.
03.
Un picoteo informal
Las mejores películas siempre tienen intermedio. Esta pausa es el momento perfecto para acercarse al set de picoteo que montaremos en un rincón del jardín. La fórmula es sencilla: elegir piezas que no inviten a alargar la conversación, sino a servirse rápido y sin complicaciones. Evita cubiertos y platos individuales, mejor servir todo en bowls o tablas de madera para que cada uno se vaya sirviendo. Procura también que las mesas no sean altas, porque inconscientemente las asociamos a comidas largas. En este caso, las mesitas bajas o de centro son la mejor opción, acompañadas, por supuesto, por sillones de exterior que invitan a seguir charlando un ratito más.
No olvides poner, al menos, dos puntos de luz que permitan ver lo que hay preparado: los portavelas de fibras son muy prácticos y decorativos. Y aquí van algunas ideas de picoteo: olivas, membrillo y frutos secos en cuencos; una tabla con quesos seleccionados de nuestra sección Gourmet, acompañados con uvas, nueces y una (o varias) piezas de salchichón con trufa que puedes ir partiendo in situ (nunca fallan). Para acompañar, no olvides unos picos o unos grisines que puedes presentar dentro de un portautensilios bonito.
04.
Prepara una cena fácil
Hay quienes prefieren cenar antes de que empiece la película y quienes alargan la velada para sentarse a la mesa cuando aparecen los créditos y comentar la jugada. Sea cual sea tu ritual, prepara una cena con ese mismo aire distendido y familiar sobre la mesa del porche o un diseño rústico en un rincón cercano. No hacen falta manteles ni protocolos, puedes decorarla con varias macetas de fibras e, incluso, apilar los platos para que cada uno vaya cogiendo según necesite. Para el menaje, siempre quedará bien un toque de color.
En cuanto al menú, con un horno de gas portátil ganarás muchos puntos, porque pocas cosas resultan tan socorridas y deliciosas como unas pizzas recién hechas. Son fáciles de compartir, incluso de comer de pie mientras charlas. Si quieres el toque gourmet, puedes hacer una selección de quesos presentados en una quesera con campana de cristal, perfecta para protegerlos de los mosquitos. Y hablando de mosquitos: ten en cuenta las velas de citronela: además de mantener a raya a estos invitados no deseados, aportan calidez a la mesa.
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05.
Termina con un cóctel
Toda velada merece un brindis. No hace falta tener una barra de bar para disfrutar del fin de la velada refrescándote con tu bebida o cóctel favorito, tan solo necesitas un carrito auxiliar y una nevera portátil de exterior para crear el cocktail corner más desenfadado y festivo para las noches de verano. A veces, lo más simple es lo que mejor funciona. Tampoco debería faltar un dispensador para que cada invitado pueda servirse cuando le apetezca. A partir de ahí, solo queda preparar los cócteles favoritos del verano: desde un refrescante Aperol Spritz hasta un Bellini servido en elegantes copas de flauta. Reparte en pequeños cuencos rodajas de limón, lima, naranja, aceitunas o cerezas para personalizar cada bebida, y remata el conjunto con una cubitera bonita, servilletas de cóctel, unas pinzas para el hielo y una bandeja con las copas listas para usar.
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