Cortesía de Latouche
8 alpargatas (planas y con cuña) que no te querrás quitar este verano
Hace siglos, entre el Pirineo aragonés y el catalán, los campesinos ya utilizaban unas zapatillas de esparto trenzado muy resistentes. Con el éxodo del campo a la ciudad, estos se llevaron en la maleta su calzado e inmediatamente se popularizó en las zonas urbanas y de costa, pasando de ser un accesorio de trabajo a uno super sofisticado. Llegó a adquirir connotaciones bohemias gracias a las combinaciones de Salvador Dalí de espardeñas —en concreto el modelo pinxo de cintas hasta la punta originario del Ampurdán— con trajes de chaqueta; y se colaron en los looks de Hollywood a través de Elizabeth Taylor después de su paso por la Costa Brava —rodó en Begur algunas escenas de De repente el último verano—, o de Grace Kelly y su look de playa del sur de Francia en Atrapa a un ladrón.
Por entonces la firma Castañer, fundada en 1927, ya era un referente en el mundo de la alpargatería, hasta que Yves Saint Laurent lanzó a esta empresa de Girona a la fama mundial. En los años 70 sus fundadores, Lorenzo Castañer e Isabel Sauras, se encontraron en una feria en París con el diseñador de Argelia, que entonces buscaba a un artesano que pudiera hacer una alpargata con cinco centímetros de cuña. Castañer creó para él el modelo Sardana Pal y Saint Laurent lo presentó en uno de sus desfiles. Entonces el modisto predijo lo que ocurriría años más tarde: las alpargatas serían un calzado no asociado solo a los contextos de playa o informales sino a momentos (y personajes) mucho más elevados.
Tanto es así que estas zapatillas de suela de cuña de yute y lazada en el tobillo son hoy en día las preferidas de las mujeres que viven en las casas reales: imprescindibles en el armario de las reinas doña Letizia y Máxima, también es recurrente en los looks de Kate Middleton o Magdalena de Suecia. Y si han aprobado con nota estos protocolos tan exigentes no hay duda de que las alpargatas pueden con todo. Con pantalón de cintura alta y pata de elefante (un look que nos han enseñado las francesas), con faldas y vestidos midi, o con cualquier pieza de inspiración boho, porque esta temporada (como todas) las alpargatas en múltiples versiones vuelven a ser una tendencia indiscutible.
01.
El icono
El modelo Carina de Castañer, elborado en algodón orgánico y con punta redondeada, es el preferido de las royals: ellas lo llevan, sobre todo, con faldas midi tableadas o de corte al bies. Su diseño es tan atemporal (proviene del modelo original de las trabajadoras del campo, solo que más escotado) que te compañará este y muchos más veranos.
02.
Espíritu boho
Salvador Dalí integró el modelo pinxo a su armario e hizo que para siempre las espardeñas pasaran a formar parte del look bohemio. Como el artista, combina este calzado en su versión plana con trajes sastre de lino —incluso con bermudas y chalecos— o con faldas y vestidos con bordados o encaje inglés, muy en consonancia con la tendencia boho.
03.
La reinterpretación
A lo largo de la historia de la moda las espardeñas han evolucionado de los clásicos modelos de zapatilla con punta redonda a sandalias que añaden una suela de yute. Este modelo, fabricado en piel vegana, sigue además el legado de la zapatilla original, responsable con el medio ambiente y de origen artesanal.
04.
La alpargata en su esencia
Si buscas un calzado que conecte con las técnicas tradicionales, y no solo porque este modelo continúa el trenzado de rafia de la suela en la parte de la sandalia, sino porque además está fabricada con materiales reciclados.
05.
El legado de Saint Laurent
La colección de alpargatas que Saint Laurent lanzó en los años 70 influyó en la estética de la época. El estilo casual del espíritu Woodstock encontró un accesorio imprescindible en los modelos de sandalias de ante con cuña que combinaban (y siguen combinando) a la perfección con pantalones de pata de elefante o vestidos boho con estampados de flores o Paisley.
06.
Comodidad ante todo
Las alpargatas son perfectas si buscas un zapato que pueda pasar de la calle a la playa y no desentonar en ningún momento. La comodidad de la suela plana hará que no te la quieras quitar en todo el verano y su tejido en ante le aporta un toque más sofisticado, por si se alarga el plan y quieres combinarlas en un plan al atardecer.
07.
Una oda a la artesanía
Conetcar con nuestro pasado artesanal a través de la moda es una tendencia imparable: los accesorios de trenzado de yute o de crochet son garantía de éxito. Pero, ¿y si unes las dos técnicas en una zapatilla? Cambia la tradicional lona de algodón de las espardeñas por un modelo con encajes, bordados o ganchillo y tendrás un calzado de super tendencia.
08.
Un toque metalizado
Además de los clásicos colores —el nude, el negro y el blanco son los más recurrentes en este calzado con vocación atemporal—, los zapatos con suela de yute o esparto también dan pie a la fantasía de los tonos glitter o metalizados. Y no solo en los modelos tradicionales sino versionados en forma de merceditas: otro de los accesorios imprescindibles esta temporada.
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