Easy Wear
Este es el vestido que te empiezas a poner hoy y no te querrás quitar en todo el otoño
Pocas prendas tienen el super poder de adaptarse a todas las temporadas, y casi ninguna el de acabar con los quebraderos de cabeza que suponen los días de entretiempo. El vestido de punto es esa rara avis que todo lo puede: capaz de encajar en looks de oficina o fin de semana según los accesorios con los que combine, perfecto para todas las estaciones —se aclimata con medias y chaquetas de punto— y un facilitador de las transiciones entre el verano y el otoño o entre la primavera y el verano. Parece lógico que lo que comenzó como una prenda interior (existen desde la Edad Media) se haya elevado a un must have de nuestro armario.
En el siglo XIX con la Revolución Industrial y el invento de las tejedoras mecánicas, el punto comenzó a hacerse más popular. Hasta que a principios del siglo XX Coco Chanel lo convirtió en imprescindible: estas prendas forman una parte esencial de su legado creativo y hasta ahora un emblema de la maison que lleva su nombre. En los 60 los vestidos vivieron un auténtico boom, formaron parte de la estética futurista que imaginaron André Courrèges y Pierre Cardin, en sus versiones mini y a menudo trapezoidales. Y se alzaron como un icono del estilo de vida seventies con las coloridas propuestas de Missoni. En los 80, Azzedine Alaïa vio en esta prenda el potencial de actuar como segunda piel —suya es la técnica bandeau— y dedicó casi toda su carrera a conseguir formas arquitectónicas en punto que le valieron el apodo del “escultor del cuerpo”.
Y es que el tejido que soluciona cualquier look de entretiempo ofrece un mundo infinito de posibilidades: formas que actúan como elásticos super ceñidos al cuerpo como los de Alaïa, o siluetas evasé, mangas abullonadas o farol, estratégicos detalles cut-out, piezas con aspecto de red… Añade ahora sandalias y bolsos de rafia o mimbre, y prepárate para no querer quitártelo cuando empiecen a bajar las temperaturas, acompañado de gabardinas, deportivas y tote bags. Y más allá, porque la tendencia layering añade capas a los vestidos de punto (con camisas o jerséis de cuello vuelto por debajo, o cardigans encima) para alargar su vida hasta el infinito.
01.
Cortes estratégicos
La tendencia cut-out todo lo abarca: trajes de baño, faldas, tops... y, por supuesto, vestidos. Un diseño con aberturas estratégicas en la espalda y los costados es una muy buena opción si quieres tener en tu armario el tipo de prenda que sabes que funciona sin tener que pensar en el '¿qué me pongo? Con sandalias o zapatos de salón y un clutch es un look perfecto para un evento de dress code elevado.
02.
El tejido que todo lo puede
Cuando pensamos en punto enseguida nos vienen a la cabeza tejidos clásicos de jerséis y chaquetas. Sin embargo, el punto ofrece un mundo entero de posibilidades mucho más cool, como los plisados: en faldas y mangas, esta técnica de pliegues perfectamente simétricos aporta una estética años 20 atemporal que combina con todo, desde baialrinas hasta sandalias técnicas, desde blazers hasta gabardinas.
03.
Inspiración seventies
La estética de los 70 marcó el principio de la tendencia athleisure que hoy tanto deseamos. Y es que no hace falta renunciar a la comodidad para seguir las tendencias. Los vestidos de punto de líneas relajadas que marcaron una década son hoy perfectos por su practicidad y porque solucionan cualquier estilismo: con deportivas para un look de fin de semana, o con sandalias de tacón para la oficina.
04.
Preparado para el otoño
Las piezas de manga larga funcionan casi todo el año: desde las noches en las que empiezan a bajar las temperaturas hasta el invierno, cuando medias, botas y cárdigans hacen que nuestro vestido de punto siga vigente. Elige un diseño de silueta A super favorecedor y un color neutro como el negro para convertir la tenencia en un básico para siempre.
05.
Estampados retro
Los vestidos de punto vivieron su máximo esplendor entre las décadas de los 60 y los 70. Entonces los estampados geométricos, psicodélicos y coloridos mandaban. Recupera esa estética con una pieza midi, de manga larga y corte en forma de lágrima en el escorte (otro detalle imprescindible de los 70) para conseguir un estilo boho que combina con botines, bolsos de ante y flecos, y piezas de joyería en versión maxi.
06.
Punto sofisticado
El punto, convertido en elástico a través del canalé, consigue un efecto de segunda piel que resalta la silueta y que es perfecto tanto para looks muy femeninos con zapatos de tacón alto y clutch, como para otros en los que prima la comodidad. Este patrón que llega desde las tendencias de los 80 es uno de los más buscados para conseguir la tan deseada estética old money que lidera en las redes. ¿Te atreves a llevarlo con una pamela?
07.
Marinero con un twsit
Las rayas inspiradas en el mar llegan también a los vestidos de punto pero no como te imaginabas. En este caso, en un versión que se adapta más a las últimas tendencias, con faldas evasé y detalles cut-out. Si lo combinas con un blazer oversize y unas bailarinas tienes un look muy cool que te durará mucho tiempo.
08.
Volver a las raíces
La pasión por la artesanía y la conciencia ecológica nos han llevado a una tendencia en la que son protagonistas la estética handmade, los tonos naturales, y los tejidos y métodos de confección de aspecto rústico. Y si se trata de volver a los orígines, nada que conecte más con nuestro pasado artesanal que los acabados que parecen inacabados, como los flecos imperfectos en el bajo del vestido, o los motivos en ondas que aportan textura.
Así es el armario cápsula de esta primavera 2025: 7 prendas para transicionar de frío a calor que querrás atesorar para siempre
Este es el vestido que te empiezas a poner hoy y no te querrás quitar en todo el otoño
Estos son los accesorios más ‘trendy’ de esta primavera-verano 2026
Looks de invitada de boda 2026: las prendas clave para triunfar en los eventos de primavera-verano
