Siete combinaciones de color que funcionan especialmente bien en otoño/invierno
Creatividad: Paula Jara Xelmírez
Hay una regla no escrita que funciona tanto en moda como en decoración: cuando una combinación de dos colores funciona, añade un tercer tono que a priori no tenga nada que ver y tendrás un resultado con mucho más estilo. La primera opción podía resultar bonita, pero es que esta tendrá algo mucho más valioso: personalidad. Ya sea en tu look de sábado o en el salón de casa, una vez que tengas una base de color que consideres perfecta añade un tono en contraste y él solo transformará tu buena mezcla en otra mucho más interesante.
Veamos un ejemplo: el marrón chocolate y el azul cielo funcionan genial por sí solos, pero si añades un toque de crema el resultado será indudablemente más sofisticado. Teorías del color hay muchas, pero las más estilosas son pocas, así que hemos seleccionado los tonos de la temporada para proponerte las mejores mezclas en moda, decoración y belleza.
Marrón chocolate y azul cielo es llamativo, pero con crema se vuelve sofisticado
El azul cielo tiene algo de relajante y luminoso que contrasta con la profundidad del marrón chocolate. Juntos crean una mezcla con fuerza, efectista. Cuando el crema entra en escena, aporta un aire más pulido, de esos interiores eclécticos que aparecen en las páginas de The World of Interiors, donde una paleta clásica puede resultar de todo menos convencional. En un look, basta con añadir una prenda o accesorio de tono marfil para que el resultado parezca mucho más pensado.
Verde salvia y rosa luce delicado, pero con madera oscura es especial
El verde salvia y el rosa comparten una delicadeza muy específica: quedan realmente bien juntos. Si a esa mezcla añadimos un marrón oscuro (una madera, en decoración; un accesorio, en moda) se rompe al instante esa dulzura y se añade profundidad, con lo que la combinación resulta mucho menos previsible. Es el contraste que encontramos en algunas casas de campo francesas, donde las paredes en tonos apagados conviven con muebles de nogal heredados. El resultado tiene algo de vivido, de romántico y, precisamente por eso, se ve tan especial.
Piel negra y azul empolvado es chic, pero con acero se ve interesante
El negro y el azul empolvado forman una pareja de apariencia fría y sofisticada: uno aporta contundencia y el otro rebaja su dureza. El acero introduce un tercer lenguaje, más industrial, que recuerda a la arquitectura de líneas limpias y a los interiores modernistas. En moda, una pieza de cuero negro sobre una prenda azul empolvado cambia por completo si se acompaña de joyas plateadas o accesorios metálicos. Menos dulzura, más carácter.
Burdeos y azul noche es elegante, pero con rosa empolvado queda estiloso
Hay algo cinematográfico en la mezcla de burdeos y azul noche: recuerda a los terciopelos de un teatro antiguo, a los salones iluminados con lámparas bajas y a los vestuarios de época. Son dos tonos intensos que se entienden desde la profundidad. El rosa empolvado aligera esa solemnidad y añade un punto delicado.
Naranja y morado es atrevido, pero con beige es distinguido
Pocos dúos tienen tanta energía como el naranja y el morado. Son colores que se hacen notar y que, juntos, tienen un punto artístico. El beige actúa como contrapunto: baja el volumen, ordena la mezcla y deja que los otros dos tonos destaquen sin competir. Es un buen truco para llevar una combinación arriesgada a la vida cotidiana, ya sea con un pantalón naranja y un jersey morado o con pequeños acentos de color en una estancia neutra.
Mostaza y gris es suave, pero con pistacho resulta bohemio
Mostaza y gris: la mezcla funciona sin llamar demasiado la atención, como esos interiores nórdicos que combinan piezas vintage con una paleta contenida. El verde pistacho rompe la neutralidad y le da un aire más libre, de lo más bohemio, que recuerda a los apartamentos parisinos llenos de libros, cerámica y muebles recuperados. Un tercer color de alta personalidad que hace que todo parezca menos calculado.
Negro con blanco luce correcto, pero con azul es clásico
El blanco y el negro son el equivalente estilístico de una camisa impecable: funcionan siempre, aunque a veces pueden resultar demasiado previsibles. Introducir el azul —especialmente si es cielo, marino o cobalto— cambia la percepción por completo sin perder sobriedad.
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