Yoga con niños
Practicar yoga en la infancia es un hábito saludable que les aportará mucho más allá de lo físico. Si buscas una actividad para niños que les ayude a canalizar la energía y a mejorar su concentración, te contamos cómo el yoga puede ayudarles.
Los beneficios de practicar yoga con niños
El yoga es una disciplina milenaria que se originó en la India y que busca el bienestar físico y mental del practicante. Aunque tiene muchas ramas, cuando hablamos del yoga en Occidente, nos referimos habitualmente a una práctica de ejercicios físicos, respiratorios y de meditación que nos ayudan a encontrarnos mejor cada día. El yoga nos enseña a tomar conciencia del momento y a olvidar la lista de cosas por hacer. Lo único que importa durante una clase es el trabajo que estás haciendo encima de la esterilla.
Para los más pequeños, nacidos ya en una sociedad de pantallas en la que los impactos visuales son múltiples, el yoga les enseña a concentrarse y a tomar conciencia de su propio individuo. La práctica habitual les ayuda a mejorar su autocontrol y autoconocimiento.
En el plano físico, el yoga ayuda a los niños a desarrollar su fuerza y flexibilidad, además de la coordinación y el equilibrio, muy necesario en algunas posturas. El yoga es una manera saludable de canalizar su energía siendo consciente de ella, por lo que es especialmente beneficioso para niños muy inquietos. Las diferentes asanas (posturas) y alineamientos les ayudan a tener una postura más armónica también fuera de la clase. Por último, y no menos importante, la relajación final les ayuda a desconectar y a ser capaces de autorregularse en momentos de estrés o tensión.
Cómo empezar a practicar yoga con niños
Las clases de yoga específicas para niños son más dinámicas que las de los adultos. También son menos serias, ya que su nivel de concentración es menor. Se trabajan las posturas como si se tratase de un juego, a veces apoyándose en sus nombres para asimilarlas a distintos animales que les ayudan a visualizarlas. Son clases divertidas, en las que hay música y distintos materiales adecuados a su tamaño.
Los niños no necesitarán más que ropa cómoda, aunque probablemente les guste tener un pantalón específico para su clase, que les dé superpoderes “yóguicos". Los leggings son los más adecuados, para que no les molesten al hacer ninguna postura. Lo más adecuado es que practiquen descalzos pero si no te gusta, pueden probar con unos calcetines antideslizantes.
Para empezar a practicar yoga, inicia con un calentamiento en el que los niños puedan ir sintiendo cómo van adentrándose en este lugar más relajarte y tranquilo en el que acabarán ejercitando sus músculos y huesos. No dudes en utilizar cuentos o canciones para introducir a los pequeños en los ejercicios. Entre estos primeros ejercicios de calentamiento, algunos de los favoritos por los niños, son la mariposa, en la que tendrás que sentarte al estilo indio, uniendo las plantas de los pies y agarrarte con las manos los pies para mover las rodillas como si aleteásemos; o jugar a ser una lavadora y, manteniéndonos sentados en una silla, agarrar con sus manos los hombros y comenzar a moverlos primero hacia dentro y luego cambiaremos hacia fuera.
Te proponemos diferentes asanas para que practiquéis con los pequeños de la casa. Mantener al principio cada postura durante al menos diez segundos y así seguir avanzando y repetir cada una entre 3 y 4 veces. Una manera perfecta de iniciarse en la práctica en familia, para que las posturas no les sean tan desconocidas.
Postura del perro
Una de las más utilizadas en yoga. Estira toda la parte posterior de las piernas y el tronco. Se debe mantener los dos pies pegados al suelo por completo, sin levantar los talones, y la cabeza se debe esconder entre los brazos. Mantener 40 segundos y levantarnos despacio para no maréanos.
Postura del arco
Nos ayuda a estirar la parte abdominal del cuerpo y flexibiliza la columna. Debemos de mantener un ligero equilibrio para no balancearnos y caer hacia delante. Nos agarraremos las piernas con las manos y tiraremos de las piernas hasta sentir solamente la cadera apoyada en el suelo. Los niños con problemas de espalda, especialmente zona lumbar, no deben de hacer esta postura. Mantener la postura durante 40 segundos.
Postura de la vela
Se trata de una postura invertida, en la que la cabeza está más baja que el cuerpo. Sirve para estirar la columna y fortalecer los abdominales, además, ejerce un efecto de relajación. Para subir las piernas es mejor doblarlas hacia el pecho, y desde allí, estirarlas hacia arriba, Nos ayudaremos con los antebrazos apoyados en el suelo. Mantener la postura 40 segundos.
Postura de la cobra
Solo la pueden hacer los niños que no tienen problemas de lumbares o de espalda. Es muy buena para estirar los abdominales y flexibilizar los lumbares. Tumbaros en el suelo y apoyar las manos a la altura de los hombros, estirando los brazos todo lo que podamos, sin hacernos daño en la espalda. Mantener la mirada hacia arriba. Mantener la postura entre 30 -40 segundos.
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