En algún momento de 1997, de alguna manera, Bob Dylan volvió a la carga. Después de una década de lanzamientos irregulares; seis años sin publicar una canción nueva y original; y una infección cardíaca casi mortal, Time Out of Mind surgió de la nada con un sonido atemporal y a la vez totalmente nuevo, y un resurgimiento del lenguaje y la forma que caracterizaron sus mejores composiciones.