12 vermuts rojos españoles que te van a cautivar
El vermut se produce en buena parte del mundo, incluida España, aunque surgió en Italia en el siglo XVIII, y pronto fue replicado en otros lugares como Francia.
Es una bebida ideada para tomar como aperitivo y se elabora a partir de vino. En origen se producía con vino blanco o con mistela -que es el mosto del vino no fermentado al que se le adiciona aguardiente de vino- aderezados con distintas especias y plantas aromáticas.
También el vermut rojo se elaboraba únicamente con vino blanco, aunque hoy en día existen marcas que lo desarrollan a partir de vino tinto. En esta lista encontrarás unos cuantos que apuestan por el tinto.
Vermut on the rocks cortesía de Fot-li
Para elaborar vermut no hay una receta única: cada marca tiene su propia fórmula secreta para los demás. Habitual en un vermut es encontrar botánicos como ajenjo, canela, enebro, clavo de olor, manzanilla, enebro, pieles de cítricos… La lista es infinita, también sus combinaciones.
El primer vermut en llegar a nuestro país fue el famoso Martini, que entró en 1871 en Madrid, en paralelo a la proclamación, ese mismo año, del turinés Amadeo I como rey de España.
La llegada a la capital no tuvo gran trascendencia: el vermut afianzó mucho más rápido en Barcelona, aun llegando después, gracias a la apertura del Caffè Torino en pleno Passeig de Gràcia a principios del siglo XX. También contribuyó que la llegada de Martini fuera con delegación propia.
De los primeros vermuts españoles a los actuales
Del año 1870 data el primer vermut español producido por Bodegas Melquíades Sáenz en Huelva. En Barcelona, Casa Sallés lanzó su primer vermut en 1872, y el famoso Yzaguirre, elaborado en Reus, surgió en 1884. Yzaguirre continúa en el mercado.
Actualmente, a las zonas tradicionales de producción como Reus se suman otras áreas del Mediterráneo que comprenden desde Girona a Málaga, el sur gaditano, las áreas vinícolas de Rioja y Rioja Alavesa, Galicia, Cantabria, Aragón y la Comunidad de Madrid.
En el siglo XXI La lista de vermuts españoles es muy larga, y todos ellos tienen unas características singulares que les hacen únicos.
¿Preparado para hacer chinchín?
01. Cabecita Loca. Origen: Barbastro.
Aquí hallamos un vermut rojo elaborado a partir de vino tinto, en este caso, garnacha de Aragón. Cuenta con el sello de calidad ‘Artesanía Alimentaria’ otorgado por el Gobierno de Aragón, y lo elabora de modo artesanal Víctor Clavería, quien también firma vinos de corte ancestral, y otras bebidas relacionadas.
Para la elaboración de Cabecita Loca, Clavería utiliza más de 20 botánicos con los que macera el vino: ajenjo, flores y frutas se cuentan entre ellos.
Al estar elaborado con vino tinto, su color es granate con pinceladas a oxidativas. En su aroma encontramos hierbas, canela y pieles de cítricos. Su sabor es intenso y equilibrado, con cierto gusto amargo que muestra una gran finura.
Para acompañar, nos vamos a un bocado clásico: las aceitunas rellenas de anchoa.
02. Carmeleta Rosso. Origen: Valencia
Uvas blancas del Mediterráneo como malvasía, moscatel o planta nova son el punto de partida de este vermut rojo que presume de un guiño a la uva tinta bobal incorporando su hollejo a modo de extracto en la elaboración del vermut. De este modo obtienen su peculiar rojo sangre. Entre otros botánicos, incorpora ajenjo, artemisa, jengibre, canela de Saigón, hinojo y tomillo, además de unos ingredientes que le aportan su apabullante personalidad: corteza, raíz y brotes verdes del naranjo.
Es un vermut seco que en nariz muestra aromas a regaliz y a Mediterráneo, conformando una singular estructura aromática. Tiene una acidez proporcionada, con notas en boca amargas y de largo sabor. ¡Pruébalo con unas sardinas en escabeche!
03. Florum. Origen: Sevilla.
Este vermut sevillano fue nombrado en 2021 como ‘Mejor Vermut de España’ por la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino (AEPEV). Lo elaboran José Fernández de Mera y su hija Mª del Pilar Fernández de Mera, ambos enólogos, siguiendo una receta tradicional.
A la vista destaca por su color caoba subido con tintes anaranjados. Es de olor intenso con notas predominantes a especias como la canela, cítricos y regaliz. Entra dulce en boca, aunque deviene amargo al final. Para redondear la experiencia con este vermut, una gilda clásica siempre es una buena idea.
04. Fot-li. Origen: Reus.
Aunque por el nombre pueda sonar a chino, Fot-li significa ‘dale’ en catalán. Es un vermut elaborado a partir de garnacha blanca, y en su composición encontramos diecinueve botánicos.
Con reflejos ámbar sobre un fondo marrón oscuro, Fot-li se muestra suave y elegante en aromas: plantas como el romero, la salvia y el anís se ven complementadas por una sutil vainilla.
Las hierbas aromáticas continúan en boca mostrando un vermut de sabores frescos, dulces y delicados. Reseñable sus toques a frutos secos. Buscando un maridaje por afinidad, ¿por qué no tomarlo con un platillo de almendras fritas?
05. Lodeiros Rojo. Origen: Santiago de Compostela.
Afirman sus elaboradores que ‘este vermut transporta a las fiestas del pueblo y a las terrazas al sol a la hora del aperitivo’. En él se encuentran botánicos clásicos como el ajenjo, la naranja y la canela y el resultado es un vermut con toques dulces y un armónico amargor.
Como característica singular cabe destacar que pasa por treinta días de crianza en barrica de roble francés que le confiere un retrogusto con toques de madera añeja. Pruébalo con unos boquerones adobados. ¡Pecado mortal!
06. Yzaguirre 1884 Gran Reserva. Origen: Reus
En un packaging que refleja la larga historia de esta casa de vermuts, este gran reserva no te dejará indiferente. Comienza su elaboración con la selección de más de 80 variedades de hierbas y del vino base de añada, y termina con dos años en barrica de roble, tiempo que ayuda a estabilizar el aroma y el color de la mezcla.
Pero es en todo el proceso en lo que este vermut es diferente: sigue el método tradicional de las antiguas casas de las estribaciones de los Alpes italianos.
Disfruta de su intensidad a temperatura ambiente con postres de café o chocolate. Frío, con rodaja de naranja.
07. Picofino Gin Fusion. Origen: Asturias.
El original vermut Picofino Gin Fusión parte de un vino monovarietal macerado con distintos botánicos que se encabeza con ginebra en lugar de hacerlo con alcohol vínico.
Esta singularidad le da un carácter marcado que le distingue de cualquier otro vermut. Es muy complejo en aromas: muestra notas a vainilla, canela y anís, una combinación que recuerda a los caramelos de cola.
El ajenjo da en boca el amargor, también la ginebra, aunque el equilibrio que conforma con los dulces se impone dando lugar a un vermut inusual, aunque no menos interesante. Unos pepinillos en vinagre pueden ser muy buena compañía.
08. Lacuesta Reserva. Origen: La Rioja
Carácter tradicional, sí, pero con su propia personalidad, la que le da una cuidadosa selección (secreta, claro) de plantas y hierbas aromáticas naturales con las que el vino base se macera en frío. Los matices finales los aporta un envejecimiento en roble francés de tostado medio de 7 meses.
El resultado es este vermut amargo, aromático, de intenso color, con fondos torrefactados y con ese peculiar sabor que intensifica el vermut tradicional.
Bocados que le van a la perfección son salazones como la mojama.
09. San Bernabé Gran Reserva Especial. Origen: La Rioja
Aunque se elabora en la localidad riojana de Albelda de Iregua, este vermut debe su nombre al patrón de Logroño. Se prepara con vinos tintos de Rioja envejecidos durante tres años en tinos de roble francés de las variedades tempranillo y garnacha. Cuenta entre sus ingredientes con cuarenta y nueve botánicos: ajenjo, genciana, cortezas de cítricos, manzanilla, clavo y canela son los principales.
Es muy frutal en aromas, sin desdeñar sus notas a monte ni sus toques especiados. Carnoso y sabroso, es de sabor persistente, y logra un perfecto equilibrio de sabores. Unos mejillones en escabeche le acompañan muy bien.
10. Vermut Artesano Sanatorio. Origen: Chiclana de la Frontera
Este vermut es el resultado de la maceración de ajenjo, genciana y corteza de naranja y distintas especias en vino Pedro Ximénez y oloroso de palomino: la combinación ofrece una gran paleta aromática, haciendo de él un vermut fragante y evocador. Muestra un color caoba oscuro, con tonalidades cobrizas, y su sabor es dulzón, con una acidez mesurada. Está elaborado en las instalaciones de Chiclana de la bodega Manuel Aragón, fundada en Jerez en 1815.
Unas gambas de Cádiz o Huelva son una opción excelente para completar la experiencia del aperitivo.
11. Siderit Reserva Cherry Wood Edición Limitada. Origen: Cantabria
El vino utilizado para su elaboración es Pedro Ximénez, un vino que pasa por dos macerados: uno con los amargos del vermut (por ejemplo, el ajenjo) y otro con flores de las montañas cántabras. Sin necesidad de adicionar caramelo, el segundo macerado aporta notas y toques dulces a miel.
En cualquier caso, el dulzor del vermut viene dado por el azúcar propio del Pedro Ximénez. Cabe señalar también que esta edición limitada se añeja durante 24 meses en barrica de cerezo.
Para matizar sus notas dulces, tómalo con unos berberechos con unas gotitas de vinagre o limón.
12. Vermucho. Origen: Región de Murcia.
La singularidad de este vermut radica en su macerado durante seis meses con hierbas de la zona en barricas que antes han contenido vino Monastrell, aun siendo la base del vermut vino blanco de variedad airén.
Destaca por el frescor que imponen sus notas balsámicas y herbáceas. En boca se muestra aterciopelado, con dulzor medio y un suave amargor.
A este vermut le va muy bien algún queso de pasta blanda enmohecido.
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