Crisis de lactancia ¿qué es y por qué ocurre?
¿Qué es y por qué ocurre la crisis de lactancia?
Amamantar tiene beneficios para la madre porque ayuda a recuperar la forma más rápidamente después del parto, ya que el cuerpo utiliza más energía para producir leche materna. Además, amamantar ayuda también a que la madre y el bebé estén próximos física y emocionalmente. Sin embargo, y a pesar de que amamantar es un proceso natural, también puede llegar a resultar algo complicado.
Es importante ponerse lo suficientemente cómoda antes de amamantar, colocar bien al bebé y asegurarse también de que se prende adecuadamente antes de amamantarlo, ya que a la futura mamá se le pueden irritar los pezones. Para prevenir esto podrá utilizar algunos productos de higiene íntima.
Extraer la leche también estimula la producción de esta y permite que una salga o pueda dormir toda una noche, mientras el padre puede alimentar a su bebé. Una mamá puede extraerse la leche cuando quiera después del parto, aunque las mujeres a menudo esperan hasta que se estabiliza el amamantamiento (a las cuatro semanas). Para hacerlo la mayoría de las mujeres utilizan una bomba para el pecho eléctrica o manual para exprimir la leche, aunque también se puede hacer de forma manual.
Y ahora que ya ha comenzado la mamá a adaptarse al proceso tan complejo de la maternidad, se debe intentar sacar algo de tiempo para una misma. Por eso, para hacer frente a las noches interrumpidas y a las necesidades constantes, una necesita desarrollar habilidades como tomarse una siesta.
En muchas ocasiones, la madre puede tener la sensación también de aislamiento e incluso le puede llegar a costar saber en qué día se encuentra. Por estos motivos es por lo que muchas veces se pueden producir problemas de amamantamiento e incluso puede que algunas mujeres necesiten ayuda adicional para superar algunos problemas.
Además, todo ello se incrementa con la crisis de lactancia del bebé que puede producirse a lo largo de sus primeros doce meses de vida en los que necesitan muchísimas tomas, algo que para las madres puede resultar agotador y provocar mucha angustia.
Se denominan crisis o brotes de crecimiento porque son en realidad situaciones en las que el bebé no parece estar conforme en absoluto con la producción de leche de su mamá. Periodos en los que el bebé mama más a menudo después de un tiempo de estabilidad.
Normalmente los bebés suelen ser bastante regulares los primeros días de vida, por lo que suelen comer y dormir en ciclos bastante regulares y previsibles. Sin embargo, cuando llega la tercera semana de vida aproximadamente, estos suelen experimentar la primera crisis de demanda y su comportamiento puede verse algo modificado porque quieren mamar continuamente (no sueltan el pecho o maman cada treinta minutos), lloran desesperados si no tienen el pecho en la boca o regurgitan leche en cantidades abundantes, pero desean seguir mamando.
Segunda crisis de lactancia
Hacia el mes y medio de vida los bebés y las mamás viven la segunda crisis de lactancia. El bebé de nuevo vuelve a necesitar más volumen de leche, aumentando la demanda y obteniendo más tomas porque la mamá le ofrece el pecho con más frecuencia al empezar este a alterarse. Llora en el pecho, mama dando tirones y se pone muy nervioso llegando a arquear la espalda y tensando las piernas.
Pero, ¿por qué se suele producir esta crisis de lactancia hacia el sexto o séptimo mes de vida? Pues bien, se cree que es debido a un cambio en la composición de la leche, cuyo sabor además varía de forma significativa y de forma totalmente transitoria.
Finalmente, la crisis de lactancia o también conocida como “la crisis de los tres meses” que probablemente sea la más delicada y compleja porque afecta tanto a la mamá como al bebé. A esta edad el bebé suele despertarse con mucha más frecuencia durante la noche y reclamar el pecho más a menudo. Para que no sufra tanto el pecho, sería bueno que la madre se extrajera la leche y la conservara para días posteriores.
Existen, por ejemplo, potitos de conservación de la leche. Pero, ¿por qué sucede a los tres meses? Porque coincide con un periodo de crecimiento más acelerado. Además, a esta edad ya son expertos también en succión. Lo que ocurre a partir de los tres meses también es que se producen grandes cambios en el cerebro del bebé: las conexiones neuronales se multiplican y se abre ante ellos todo un mundo de sensaciones.
También el oído y la vista estarán bastante más desarrollados. Esto sin duda va a provocar que el bebé esté durante todo el día más pendiente de lo que pasa a su alrededor que del pecho de su madre. Cuando llegue la noche, su reclamo será abismal. Llorará al mamar y se desesperará. La madre se desesperará y se angustiará. Este es otro de los motivos por los que la mujer puede llegar a abandonar la lactancia materna.
Consejos para superar una crisis de lactancia o brote de crecimiento
Es cierto que, por norma general, si una le hace caso al bebé y le pone al pecho cuando este lo pida, las crisis se van a solucionar en dos o tres días, exceptuando la crisis de lactancia o crisis de los tres meses, que, como ya veíamos, va a durar algo más de tiempo.
Sin embargo, para muchas mujeres esto se acaba convirtiendo en una difícil tarea que no es sencilla de solucionar y por miedo muchas veces a que su bebé no esté siendo correctamente bien alimentado acaban poniendo fin a la lactancia materna. Por suerte, los expertos aseguran que siguiendo una serie de consejos se puede llegar a afrontar perfectamente una crisis de lactancia materna:
- Deja que el bebé mame el tiempo que quiera, sin miedo. Y si no quiere, no le fuerces a mamar.
- Pide ayuda a tu pareja o a familiares con las tareas domésticas para que puedas dedicarte de forma exclusiva a la lactancia materna y a tu bebé.
- No le ofrezcas suplementos de leche artificial.
- Si notas que se distrae a menudo, intenta ofrecerle el pecho en la intimidad, con luz tenue y sin mucho ruido.
- Y, sobre todo, jamás dudes sobre tu capacidad para amamantar.
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Fuentes:
Blott, Maggie (2015), Tu embarazo día a día, Barcelona, Ed. Planeta.
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