El té como nunca antes lo habías bebido
La búsqueda incesante del elixir de la vida. Un santo grial que lleva entre nosotros más de 2.000 años y que Flax & Kale no ha hecho sino perfeccionar mejorando su fórmula natural. La kombucha es té fermentado y espumoso, una bebida cargada de vitaminas y libre de aditivos químicos que proporciona una inyección de energía, repetimos, natural. Pero hay kombuchas y kombuchas.
100% SABOR, 0% ADITIVOS
Lo que aporta a las suyas Flax & Kale, marca especializada en alimentación plant-based, es un sabor diferencial. Seleccionan tés de alta calidad (de la variedad verde bancha), controlan la primera fermentación hasta dar con una cantidad mínima de azúcares y se valen en una segunda fermentación de sus zumos coldpressed para desterrar el excesivo regusto ácido de la mayoría de estas bebidas. Así, la kombucha Flax & Kale es dulce y gusta más.
“Teníamos el reto de lograr una experiencia excitante”, explica Jordi Barri, CEO de Teresa Carles Healthy Foods. “Tan estimulante en sabor como los refrescos de cola, limón o naranja, pero sin apenas azúcar residual”. Sin concentrados ni aromas.
LA FAMILIA CRECE
La gama de kombuchas de Flax & Kale se amplía con tres nuevas referencias lanzadas en exclusiva para Club del Gourmet, que encontrarás en las neveras de refrigerado. Son Masala Chai (de influencia india, por la mezcla de especias y hierbas aromáticas del garam masala, además del jengibre), Mr. Barri (frambuesa, fresa y camu-camu, fruta exótica de la Amazonía peruana), y Spicy Girl (lima-limón, cilantro y jalapeño, así que ligeramente ácida y picante, un tanto mexicana), que se suman a los otros seis sabores con los que ya conquistan el mercado: Blue Mojito, Mother Africa, Orange y Lemon Fantasy, Dragon Lemonade y Symbiotic Passion.
LARGO RECORRIDO
Las kombuchas Flax & Kale forman parte de la misma apuesta por las alternativas vegetales que hicieron Teresa Carles y Ramón Barri cuando abrieron en Lleida el restaurante Paradís en 1979, el año que nació su hijo Jordi. La propuesta de las tres eses (sana, sabrosa y sostenible) sigue intacta: la alimentación saludable no tiene por qué ser aburrida.
Las kombuchas ocupan un espacio destinado a beber de manera refrescante y sana, incluso en formato cóctel. Por si fuera poco, cosquillean la serotonina, la hormona de la felicidad. Tragos respetuosos tanto por dentro como por fuera.
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