Mantequilla o AOVE, la batalla ficticia que NO divide a los foodies
Cortesía de Decora
No hay duda de que las mantequillas artesanales están consideradas hoy como objeto de deseo de foodies, aunque los AOVE premium, que tanto se agradecen vertidos sobre el pan, continúan en la cúspide de nuestros productos más valorados. Si se trata de cocinar, el aceite de oliva sigue siendo el rey.
El auge de la mantequilla
Hay cierto furor por la mantequilla auspiciado por las diferentes maneras de prepararla (como apuntábamos antes, ahumadas y enriquecidas con otros ingredientes) o elaboradas con leche de oveja o cabra.
Después de años opacada por el AOVE y denostada por su contenido en grasas saturadas, ha regresado por la puerta grande como producto gourmet, aunque con un consumo responsable que tiende a la moderación.
¿Por qué es una batalla irreal?
Ni la mantequilla ni el AOVE gustan a todo el mundo por igual, y no a todas las personas les sienta de la misma manera. Al ser un lácteo, la mantequilla puede ser contraproducente para algunos. Por ejemplo, para los intolerantes a la lactosa, aunque su contenido en este azúcar natural de la leche sea mínimo.
Por otro lado, los sabores lácteos no siempre son del agrado de todos. En cambio, el AOVE rara vez provoca alergias o intolerancias, y su sabor no suele producir rechazo dada la variedad de intensidades entre las diferentes olivas.
Tanto mantequilla como AOVE son grasas y ahí acaban sus similitudes. La mantequilla contiene colesterol, el aceite no. Las grasas de la mantequilla son saturadas, las del AOVE son insaturadas, por tanto, saludables.
De todas formas, la mantequilla degustada con moderación no supone ningún mal para nuestro organismo.
Como aperitivo, degústala siempre con pan crujiente
Es un abrebocas suntuoso y goloso del que disfrutarás si te gustan los sabores grasos, salinos, lácteos y con textura sedosa sobre un buen pan crujiente de masa madre.
Con o sin sal siempre resulta deliciosa y adictiva. Y empleada en repostería, es un ingrediente indispensable tanto por sabor como por la textura que deja en las distintas masas.
8 mantequillas que te harán disfrutar de este producto gourmet
Puedes degustarlas tal cual vienen del productor o tunearlas a tu antojo. Para ello, lo mejor es utilizar mantequillas naturales que, como mucho, contengan una pizca de sal. De cualquier manera, la mantequilla conquista paladares.
01.
De Soria
Esta mantequila dulce (sin adición de sal) DOP Mantequilla de Soria es de corte clásico y se elabora en Soria con nata pasteurizada y fermentos lácticos. Es de sabor y aroma muy limpios y de textura muy creomosa. Es perfecta para untar sobre un buen pan; también para tunear con otros ingredientes. ¿El límite? Tu gusto e imaginación. En cualquier caso, mezclada con especias, hierbas aromáticas o tomate seco, se convierte en un sugerente aperitivo.
02.
De autor
Elaborada en el corazón de Barcelona, esta mantequilla de autor se elabora con crema de leche pasteurizada de vacas de pasto, y se somete a un ahumado de madera de roble. El resultado es una mantequilla de sabor profundo y textura untuosa, con notas saladas que funciona muy bien degustada de forma clásica sobre pan o como aderezo de verduras, tubérculos y carnes. También como ingrediente de algunas salas.
03.
Picante y aromática
Esta mantequilla francesa artesanal se eleva con el toque picante del pimiento de Espelette consiguiendo un acabado sabroso y adictivo. Es una mantequilla de maduración lenta y doble batido, lo que redunda en una textura cremosa y en un sabor con mucho carácter. Con pan o como aderezo de verduras asadas, carnes y patatas encaja muy bien. También como ingrediente para salsas.
04.
Insular y volcánica
Se elabora en las Azores, concretamente en la isla de Pico. Es una mantequilla fresca y artesanal que no contiene ningún aditivo. Gracias a que las vacas pastan en praderas volcánicas, la mantequilla tiene un sabor adictivo y muy especial. Merece probarse sola sobre pan artesano.
05.
Nívea y caprina
Destaca por su color blanco puro; también por un sabor lácteo intenso aunque agradable, por sus notas ácidas y su textura cremosa. Se elabora de forma tradicional en Ronda y es muy apetecible untada en un pan recién hecho o combinada con bollería poco dulce.
06.
Sabrosa y versátil
Es una mantequilla cremosa y de sabor intenso elevado con la aportación de trufa negra de verano. Perfecta para tomar como aperitivo, también puede emplearse como aderezo de distintos platos. Por ejemplo, fundida en un plato de pasta, añadiéndola a huevos y carnes, productos a los que aporta untuosidad y aroma terroso de la trufa.
07.
Con flor de sal
Esta mantequilla francesa cuenta con sal procedente de las salinas de Nueva Aquitania. Se elabora de forma totalmente artesanal y su pureza es tal que no requiere ningún añadido. Tomada con pan templado es un aperitivo esencial. También funciona con verduras, tubérculos, pescados y carnes.
08.
Cítrica y fresca
Partiendo de una mantequilla tradicional, se incorpora ralladura de limón para aligerar la sensación grasa y dar un contrapunto cítrico y aromático. Es una combinación versátil que se emplea en tostadas, pescados, verduras, pastas y salsas, sin olvidar elaboraciones de repostería.
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