El jardín también se decora: 10 piezas de exterior que no sabías que necesitabas
Nos obsesionamos con elegir los muebles de exterior, con que la mesa sea extensible, con que las sillas sean cómodas y bonitas… Y sí, eso es importante, pero hay algo que muchos se olvidan de decorar: el propio jardín. Porque no basta con tener las plantas bien cuidadas, un enorme sofá chill out y una sombrilla de diseño. Hace falta algo más: detalles, fibras naturales, caprichos decorativos y objetos que sumen personalidad.
Los expertos y estilistas aseguran que un jardín bien amueblado puede ser funcional, pero un jardín bien decorado es el que se disfruta de verdad. Y no les falta razón. Al igual que en el salón colocas un jarrón sobre la mesa o unas velas en la repisa, en el jardín también hay que poner el foco en esas pequeñas piezas que completan, embellecen y, sobre todo, personalizan el exterior. No es solo una cuestión estética, también tiene que ver con cómo nos sentimos en ese espacio. Un farolillo, unas damajuanas o un cesto bonito en cualquier rincón pueden convertirlo en un lugar especial. Y eso, en decoración, lo es todo.
Así que sí, hoy toca mirar el jardín con otros ojos. Vamos a enseñarte esas piezas de El Corte Inglés Home que no sabías que necesitabas, pero que, una vez que las tengas, no vas a querer deshacerte de ellas. ¿Empezamos?
Una guirnalda que funciona con energía solar
Hay algo mágico en la luz de unas guirnaldas cuando cae la tarde. No deslumbra, no molesta, no interrumpe, solo acompaña. Y eso, en un jardín o un porche destinados a la desconexión, es oro. La guirnalda solar Okinawa es todo lo que necesitas para lograr ese efecto de cuento. Cada bombilla está protegida por una tulipa de bambú, un material que no falla en exteriores: es ligero, natural y tiene ese aire relajado que encaja tanto en un jardín mediterráneo como en un balcón urbano. El cable está oculto con una cubierta de cuerda, que potencia el efecto rústico y evita tener antiestéticos cables negros a la vista. Puedes colgarla del alero del porche, entre dos árboles o en una balconera: solo necesitas un punto de apoyo para que comience su magia. Al funcionar con energía solar, se cargan durante el día y se encienden automáticamente cuando baja la luz. Si estás buscando una manera efectiva de dar calidez al exterior, empieza por aquí.
Una moderna lámpara portátil
La iluminación ambiental es tan importante en exterior como en interior. No se trata solo de ver bien, sino de crear atmósferas, de transformar el jardín en un lugar donde apetece estar cuando ya ha anochecido. Para eso, nada como una lámpara portátil con luz cálida. El modelo Ana lo tiene todo: diseño, funcionalidad y ese efecto wow que hace que cualquier rincón gane puntos. Se desmarca de las previsibles fibras naturales a favor de una estética mucho más moderna que rebaja la potencia del ratán, el mimbre y la madera que tanto abundan en el exterior. Tiene luz LED integrada, encendido táctil, luz regulable y se carga mediante conexión USB. ¿Lo mejor? Que puedes llevarla de un sitio a otro sin preocuparte de los enchufes. Puedes colocarla en una mesita auxiliar al lado de los sofás; también quedan genial alineadas a los largo de una mesa del comedor, a modo de centro decorativo (¡y muy práctico!).
No hay verano sin farolillos
Para no abusar de las fibras naturales en exterior, es conveniente introducir piezas con otros acabados que rompan con esa homogeneidad, como la madera o el metal, y este farol combina, precisamente, los dos elementos. No requiere velas, ni bombillas, ni cables de ningún tipo, porque se carga con la energía solar durante el día y tiene luz LED para cuando cae la tarde, algo de agradecer en una época del año en la que buscamos la mayor practicidad y comodidad posibles. Tiene un asa que permite moverlo fácilmente de un lado a otro y está disponible en dos tamaños para adaptarse a diferentes espacios. Siempre recomendamos crear composiciones de dos o tres farolillos a distintas alturas para animar cualquier rincón, ya sea sobre una mesita auxiliar o en el suelo.
Velas de citronela: el antimosquitos natural
Pocas cosas molestan más una noche de verano en el jardín que los zumbidos de los mosquitos. Por suerte, no hace falta llenar el ambiente de productos químicos para mantenerlos a raya. Esta vela de citronela es el antimosquitos natural por excelencia: eficaz, aromática y, si eliges bien, también decorativas. Además de desprender ese agradable aroma cítrico que los insectos no soportan, su cuenco de terracota es muy estiloso, con ese toque rústico y artesanal que tanto se lleva. Está disponible en dos tamaños diferentes que puedes combinar sobre sobre una mesa o repisa.
Un centro de mesa como los de antes
En las casas de pueblo siempre encontramos piezas de cerámica esmaltada en tonos vibrantes. Durante décadas han decorado aparadores, alacenas e incluso paredes enteras en muchas viviendas de pueblo, una costumbre que hoy recuperamos con una mirada mucho más actual. Este centro de mesa está hecho en terracota con acabado vidriado, que aporta ese mismo carácter artesanal y la riqueza de los acabados hechos a mano, pero reinterpretado como un elemento decorativo para vestir la mesa. Puede parecer un elemento menor, pero es sorprendente el cambio que produce en un salón o en un comedor exterior: lo viste, lo refuerza y lo eleva con ese verde tan particular que asociamos al estilo rústico y lo actualiza con un acabado deliberadamente irregular que parece estar recién pintado.
Una bandeja pintada a mano
Nunca subestimes el poder decorativo de una bandeja. Es un elemento tan funcional y cotidiano que, a veces, pasa desapercibido. Sin embargo, en esta época del año se visten de tiros largos y apuestan por colores y formas que ayudan a crear rincones con encanto, como esta bandeja octogonal pintada a mano con motivos de palmeras y piñas. Está fabricada en hierro, por lo que es muy resistente y perfecta para exterior. Si la colocas sobre una mesa de centro, ayuda a mantener a raya los objetos del día a día (el periódico, los móviles, un libro...) y, al mismo tiempo, se convierte en el mejor punto de partida para crear un centro bonito con muy poco: basta un pequeño jarrón con flores silvestres, una vela aromática y una cajita para guardar las cerillas. ¿Otra idea? Utilízala para servirte el primer café de la mañana en la terraza o para colocar las servilletas cuando tengas comidas o cócteles en el exterior con invitados en casa. Los pequeños detalles del día a día son los que marcan la diferencia.
Un toque siciliano
En la tradición siciliana, las piñas de cerámica, conocidas como pigne, son símbolos de buena suerte, salud y prosperidad, y se regalan como deseo de bienestar para el hogar. La figura decorativa Carciofo de El Corte Inglés, con su forma de alcachofa y acabado en cerámica de gres esmaltado en tono beige, evoca estas piezas tradicionales. Su diseño recuerda a las "piñas sicilianas", que adornan balcones y patios en toda la isla italiana. Con una altura de 27,5 cm, el Carciofo (que significa "alcachofa", en italiano) es perfecto para añadir un toque decorativo en exteriores, ya sea sobre una mesa auxiliar, una repisa o como parte de una composición en el jardín. Su material resistente lo hace adecuado para su uso al aire libre, aportando un aire mediterráneo y natural a cualquier espacio.
Un jarrón de fibras
Los jarrones en forma de ánfora nos hacen viajar en el tiempo a lugares lejanos. Al misterioso Egipto, a la antigua Roma, a la Grecia clásica… Antiguamente, este tipo de recipientes se utilizaban para transportar agua, vino, aceite o salazones. Hoy, sin embargo, perduran como elemento meramente decorativo, pero visualmente muy potente, y más gracias a acabados tan fuera de lo común como éste de fibras, que aporta textura, calidez y ese aire relajado tan propio de los exteriores bien cuidados. Quedaría perfecta sobre una peana como punto focal —tan de moda esta temporada— o, simplemente, encima de una gran cómoda o mesa de comedor. Su diseño le da un toque original que lo hace destacar, incluso, cuando está vacío, aunque siempre agradecerá un buen ramo de flores silvestres.
Cojines de lino
Los cojines no solo ayudan a que los sofás y los sillones del porche sean más cómodos, también aportan color, textura y ayudan a reforzar el estilo que quieres dar al exterior. ¿Un truco? Combina lisos con estampados, mezcla formas y apuesta por tejidos naturales como el lino, que siempre son resistentes y mejoran su aspecto con el uso. Si quieres un ejemplo que funciona fácilmente, apunta este: el cojín Kina. Tiene formato cuadrado y un sencillo estampado a rayas que nos remite directamente al verano. Para desmarcarnos de los tópicos azules marineros, apostaremos por un mostaza deslavado: es un tono terroso que encaja bien en casi cualquier ambiente y combina perfectamente con fibras naturales, maderas y bases neutras, pero da ese toque de alegría que un exterior necesita.
Ten a mano un plaid
Hay algo que se repite mucho en los porches mejor decorados: dejar un plaid siempre a mano. Doblado dentro de un cesto de fibras naturales o apoyado con aparente descuido sobre el respaldo del sofá, aporta esa sensación de espacio vivido que tienen las casas más inspiradoras. A diferencia de una manta, el plaid está pensado para acompañar el verano: es más ligero, tiene una caída más fluida y no resulta pesado. Este modelo, confeccionado en lino 100%, resulta especialmente adecuado para exteriores. Su fibra natural es fresca, transpirable y gustosa, mientras que el diseño de rayas y el remate de flecos tiene un aire relajado que encaja perfectamente en un porche de inspiración mediterránea.
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