Cómo aislar tu casa del frío y ser más sostenible
calefacción es una aliada imprescindible, pero también puede ser una fuente de gastos difícil de controlar. Por eso, y siempre con el objetivo de ahorrar en consumo de energía, te ofrecemos una serie de consejos para lograr aislar tu hogar del frío sin obras y con materiales a tu alcance.
1. Aísla ventanas y puertas con burletes
¿Sabías que la gran parte del calor que se desperdicia en las casas se va por los cerramientos? Cuando una ventana no cierra bien, se crea una fina fisura por la que no solo el aire caliente sale al exterior, sino que también deja entrar el frío de la calle. Este problema tiene una solución muy sencilla: colocar burletes.
Estas tiras para ventanas se fijan en el canto de la hoja (nunca en el marco). Los podemos encontrar de tres tipos:
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Burletes de espuma. Están fabricados con espuma de poliuretano y son idóneos para huecos de entre 1 y 4 milímetros. No aguantan bien los rayos ultravioleta (UV), por lo que es mejor ponerlos en ventanas que reciban pocas horas de sol al día (orientadas al Sur o al Este).
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Burletes de caucho. Adecuados para rellenar espacios más grandes, de entre 2 y 5 mm, son más resistentes que los de espuma y soportan perfectamente la lluvia y la luz UV. Instalarlos puede ayudarte a ahorrar hasta un 20 % en calefacción.
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Burletes de silicona. Son los más resistentes y compactos. Pueden utilizarse para sellar fisuras de entre 1 y 7 mm, y duran hasta 10 años, incluso soportando la acción de la luz solar. Este tipo de burletes duplican la capacidad aislante de los de caucho, subiendo el ahorro en calefacción hasta un 40 %.
Las puertas de entrada y de paso también pueden dejar pasar el aire, creando corrientes y provocando que la temperatura o la sensación térmica baje en las habitaciones. Sobre todo, por las ranuras inferiores de estos accesos. En este caso, lo mejor es colocar burletes bajo puerta: los hay en distintos materiales para adaptarlos al color y el estilo que tienen estos elementos en nuestro hogar.
Algunos modelos de burletes bajo puerta incluyen un cepillo o una tira de goma flexible que actúan como barrera frente al polvo y el frío, y que además no rozan el suelo. Hay también otros formatos de policloruro de vinilo (PVC) con una lámina central y dos rollos a cada lado que resultan muy fáciles de instalar.
2. Pon láminas térmicas en las ventanas
Los cristales de las ventanas son otro punto por el que pueden entrar el frío y la humedad. El acristalamiento doble evita que el calor se escape; y si están hechas de aluminio con rotura de puente térmico o de PVC también previenen la condensación y el vaho. Para no tener que cambiarlas, puedes mejorar su aislamiento pegando láminas aislantes transparentes en el lado interior del vidrio: en ventanas simples este elemento permite ahorrar hasta un 28 % de calefacción, y hasta un 13 % si tienen doble cristal.
Los pasos para su colocación son:
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Limpia perfectamente el vidrio.
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Pega la cinta de doble cara que incluye el producto en el marco de la ventana, junto al cristal.
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Retira el papel protector y fija los bordes de la lámina a la cinta.
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Calienta la lámina con un secador de pelo hasta que se pegue al vidrio. Deja que se asiente durante unas horas.
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Corta los bordes de la película aislante con un cúter afilado, dejando solo la parte adherida al cristal. Retira la cinta y los restos de lámina pegados a ella.
3. ¿Paredes frías? Fórralas con revestimientos decorativos
Si cuando tocas una pared la sientes fría o incluso húmeda, puede que no esté aislada. Es posible acondicionarla añadiendo un material aislante mediante un trasdosado o insuflando algún producto en el interior, pero también tienes la opción de revestirla con un friso vinílico, que además de mejorar el confort de la habitación, le dará un estilo muy cálido y especial.
Estos revestimientos se fabrican en PVC, que es un material resistente, lavable y con alta capacidad aislante. Si escoges un modelo autoadhesivo, ganarás tiempo y no tendrás que comprar ningún otro material. Su colocación es sencilla: solo tienes que marcar la posición de las lamas en la pared, quitar el papel protector y pegarlas directamente, presionando bien. Para cortarlas y ajustarlas, puedes usar un cúter afilado y de calidad o una sierra caladora con hoja de dientes finos.
Otra opción para conservar el calor en el interior de las estancias es colocar láminas aislantes reflectoras detrás de los radiadores. Son unas piezas flexibles de formato rectangular que se fijan a la pared, por detrás del radiador y con la cara reflectante hacia este. Evitan que el calor se filtre por la fachada y se escape hacia el exterior, aumentando la sensación de confort con menos consumo de energía.
Una casa bien aislada es una casa confortable, acogedora y eficiente. Como verás, hay ideas fáciles de aplicar y a buen precio que convertirán tu hogar en ese lugar donde apetece estar. Escoge las mejores soluciones de aislamiento y llévalas a todos los espacios de tu casa: la harás más agradable y bonita, y ahorrarás en tus facturas durante los próximos meses.
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