7 cremas y sopas para resistir las temperaturas gélidas
Grosso modo, la diferencia entre una sopa y una crema radica en su consistencia. La sopa, aun llevando elementos sólidos como pasta, trocitos de verduras, huevo, carne desmenuzada y/o pan duro, se considera un alimento líquido.
Las cremas, con las que suelen compartir ingredientes, dejan de ser líquidas en tanto sus ingredientes se trituran y, en ocasiones, se añade algún ingrediente que les aporta sedosidad.
En origen, la sopa consistía en una rebanada de pan sobre la que se vertía caldo u otra preparación líquida. Tenía todo el sentido ya que, antiguamente, el pan se preparaba para varios días y con el tiempo se ponía duro. Mojarlo era la mejor manera de aprovecharlo.
Los tiempos han cambiado, y el término sopa actual hace referencia a un caldo servido con distintos ingredientes. Las sopas son tradicionales en todos los lugares del mundo, aunque sus ingredientes difieren dependiendo del lugar.
01. De la huerta navarra
Elaborada con espárragos blancos de la rica huerta navarra, es una crema muy diurética y resulta perfecta para enriquecer con virutas de jamón ibérico o trocitos de marisco cocido y así lograr una cena suave y apetecible en un pispás.
Caliéntala en una cazuela a fuego lento y remueve de vez en cuando.
02. Calabacín en estado puro
Sin conservantes, sin nata, sin estabilizantes… esta crema de La Catedral se elabora con ingredientes naturales como el propio calabacín, aceite de oliva, cebolla, patata y sal. Es una crema apta para vegetarianos y veganos, aunque si la quieres complementar con algo de proteína puedes añadir unas cucharadas de queso fresco batido.
Caliéntala al baño maría o en un cazo a fuego lento vigilando que no se pegue.
03. Un toque de dulzor
La calabaza da sabor, color y dulzor a esta crema cuya consistencia se realza con un poco de nata. Aun así, es poco calórica. Las hortalizas que incorpora son todas de kilómetro 0. Añádele por encima sésamo tostado que, además de sabor, le aportará calcio. También pimienta recién molida.
04. Verduras de verdad
No contiene colorantes ni espesantes, tan solo verdura natural que cuecen de forma tradicional. Es baja en grasas (no contiene nata) lo que permite que se pueda tunear al gusto de cada uno. Si te gusta con textura cremosa, al calentarla (a fuego lento en un cazo o al baño maría) puedes añadir un quesito.
05. Nota exótica
Elaborada con calabazas gallegas de temporada, gracias a su betacaroteno, su consumo supone un aporte de antioxidantes. Es una crema hidratante ya que la calabaza tiene una gran contenido en agua.
El toque de curry la convierte en una crema de notas exóticas, muy sabrosa y reconfortante. Se presenta acompañada de semillas tostadas de la propia calabaza para aderezarla. Además puedes añadir unas gotas de yogur líquido o crema agria.
06. El invernal puerro
El puerro es un ingrediente habitual de cremas y purés y en este caso tiene protagonismo. Preparada con cebolla, patata (que le da una textura más consistente), aceite de oliva y sal, es una crema con notas dulces a la que le va muy darle un toque final de albahaca fresca picada.
07. A la japonesa
Esta consistente sopa instantánea japonesa está elaborada con miso rojo, un ingrediente indisoluble a la cocina nipona que se obtiene fermentando habas de soja. Además, contiene cebollas tiernas y alga wakame.
Enriquécela con tofu o setas salteadas que añadirás a la mezcla del preparado con agua caliente.
¡Conoce más!
El mundo de las sopas y las cremas es tan grande como la Tierra, y si un día te apetece cocinar, siempre está genial poder echar mano de algunos libros que te enseñan cómo elaborarlas, además de contarte orígenes y anécdotas de algunas de las sopas y cremas más icónicas del mundo.
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