Casa Cacao: el atlas del chocolate
Si al probar un vino se nos vienen a la cabeza miles de preguntas sobre qué climatología soportó la uva aquel año, cómo fue su vendimia o en qué tipo de barricas se gestó, ¿por qué iba a ser diferente con el chocolate? El proyecto Casa Cacao de Jordi Roca, elegido mejor pastelero del mundo en 2014 y que ostenta tres estrellas Michelin junto a sus hermanos en El Celler de Can Roca, busca precisamente eso. Aquí se pretende reflejar la naturaleza cambiante del grano de cacao, traducida en chocolates que buscan la diferencia por encima de la uniformidad. Esto exige rastrear cada origen, cada productor, cada partida, y responder a preguntas que se hacen muy de vez en cuando en el caso del cacao. Por ejemplo: el suelo donde creció la planta, el trabajo del productor o el proceso de fermentación y secado. El objetivo es que el cacao muestre su personalidad en cada mordisco. Así, el menor de los Roca se embarcó en la búsqueda de la máxima pureza, permitiendo que cada grano se exprese solo.
FANTASÍA CHOCOLATERA
Del obrador de esta versión moderna y concienciada de la fábrica de Willy Wonka salen tabletas, cremas para untar... y también, turrones. “La particularidad de los nuestros es que usamos cacao tratado en la receta como si se tratara de un fruto seco más, por lo que la textura recuerda a los turrones que se elaboraban con una base de nougat hecho con miel, pero con un resultado mucho más aromático”, explica Jordi Roca. Para estas fiestas proponen un turrón de chocolate con habas de cacao y otros dos en los que se añaden avellanas y almendras. Creaciones irresistibles con las que viajar a bocados
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