Un cóctel, un plato: señales de humo
Como un surrealista Dalí, destapando su alma coctelera, Ramón Freixa pone en bandeja un Tequila Fizz, en el que Don Julio Reposado aporta fondo y elegancia; la lima, el necesario contrapunto para honrar al México más fresco, y la espuma, paladeable a base de trufa negra, redondea el hedonismo de un trago que funde desde Ramón Freixa Tradición (Calle Velázquez, 24, Madrid). Tres mundos tan dispares como bien avenidos que revelan placer y equilibrio como si nunca fueran antónimos.
Sin paños calientes ni artificios: solo pureza. En verde brillante, los guisantes lágrima del Maresme, junto a una tierra de migas de pan y la escolta de la yema de huevo, inoculada del caldo de trufa negra. Como vitola, la misma trufa fresca y rallada, para cubrir como un manto esta carga de profundidad y sabor que Ramón Freixa emparenta con la sedosidad del Tequila Fizz.
Un cóctel, un plato: brasa y samba
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