Bekari, el pan artesano con el que sueña y despierta Vigo
Bekari nació en Vigo con intuición, oficio y una pizca de rebeldía contra lo que todo el mundo da por hecho. Manu Fernández, maestro panadero y fundador, llevaba tiempo persiguiendo un objetivo tan simple como ambicioso: devolverle alma al pan. Sin postureo, sin etiquetas.
Con los años, su trabajo se fue afinando como un instrumento de precisión: obsesión por el detalle, defensa del pan gallego y una forma de hacer basada en masa madre y fermentaciones largas, “donde el tiempo es un ingrediente más”, apunta el panadero. Esa es hoy la esencia de Bekari. Fernández –dos estrellas en la Ruta Española del Buen Pan y miembro del Club Richemont– ha convertido cada pieza que sale del horno en una declaración de principios.
Masa madre viva, harinas de primera, hidrataciones ajustadas, formado manual, reposos que levantan estructura, fermentaciones largas que afinan aroma y digestibilidad, y un horneado en solera refractaria que devuelve ese guiño al pan de antes. El resultado: un perfil profundo y limpio, con notas de cereal y tostado, una acidez equilibrada y una miga húmeda y elástica que pide otro bocado. “Queremos que el pan tenga carácter, pero sea amable”, resume Fernández. La Bola de Moño es el ADN de Bekari en formato hogaza.
Tradición gallega, técnica afinada y una forma que no es solo estética: ese moño que corona la greña aporta tensión, volumen y una corteza caramelizada que es pura provocación. Ofrece matices distintos entre el corazón y el exterior del pan, fruto de su manipulado y de un proceso que no perdona despistes: es el pan más complejo de conseguir siempre igual. Atemperado, con la corteza liberando aromas tostados y la miga mostrando su personalidad, el pan va sobrado.
A partir de ahí, al gusto. Con un buen aceite, mantequilla o quesos gallegos. Para realzar conservas premium, ahumados y embutidos finos. También es base impecable de tostas y aperitivos con ambición. “La experiencia más auténtica: partirlo con las manos y comerlo tal cual. Ahí se percibe de verdad el trabajo del obrador”. Apuntado.
Forn Mariu, un obrador con cariño y harina del mismo costal
El bacalao ahumado que nada envidia a su primo salmón
