Cómo jugar en un portátil comprado para trabajar
Hace mucho tiempo que el portátil de la oficina no es solo para trabajar. Los últimos avances en hardware y la llegada de procesadores tan potentes como los nuevos Ryzen™ 4000 de AMD han dado pie al lanzamiento de equipos de bajo peso y perfil reducido que pueden con los juegos más punteros sin despeinarse, aunando las prestaciones de los portátiles profesionales y gaming con total naturalidad.
Ahora bien, no todos son iguales. Ni los ordenadores, ni los trabajos. Cada profesión tiene requisitos distintos que pueden moldear la clase de rendimiento que exigimos a nuestros juegos, así que vamos a dar una serie de consejos de compra y configuración para mezclar trabajo y ocio en el mismo equipo sin limitaciones.
Qué requisitos tiene que tener un ordenador portátil para trabajar
Como decíamos, cada profesión tiene sus necesidades. Y esos requisitos van a terminar moldeando las especificaciones técnicas (e incluso el presupuesto) del equipo de doble uso que buscamos.
Portátiles para diseño gráfico y fotografía
Los fotógrafos y diseñadores gráficos necesitan una pantalla de buen tamaño, pero no tanto como para que reste espacio en la mochila a los objetivos de la cámara o el equipo se torne incómodo. Además, debe ser lo más precisa posible, capturando el máximo número de colores y de la forma más fidedigna para que el resultado final en la impresión se desvíe lo mínimo de los archivos trabajados en el PC.
Asimismo, la unidad gráfica ha de ser potente, aunque no tiene por qué montar una GPU dedicada de la gama más puntera. Los procesadores gráficos integrados Radeon™ Vega de última generación incluidos en los AMD Ryzen™ 4000 proporcionan potencia suficiente para retocar imágenes a alta resolución y sumamente complejas.
Como consejo general, un equipo con un procesador AMD Ryzen™ 5 4600U o superior nos dará un rendimiento satisfactorio.
Portátiles para edición de vídeo
Aquí, la precisión del color vuelve a ser clave. Deberemos observar que cubran el máximo de los espacios de color habituales (DCI-P3 y Adobe RGB, por ejemplo). Además, no es tan habitual desplazarse de forma continua, por lo que ya podremos empezar a pensar en equipos de incluso 17 pulgadas y de la mayor resolución posible.
El almacenamiento es otro aspecto que no se debe descuidar en un portátil para editar vídeo. Un equipo para trabajar a 4K va a requerir gigas y gigas de espacio. Y si, además de capacidad, permite ampliar el almacenamiento interno, mejor que mejor.
En lo referente al procesador, la cosa está clara: hace falta un rendimiento multithread lo más potente posible. Esto es, una CPU con capacidad para hasta 16 hilos, lo que apunta en la dirección de los Ryzen™ 7 y Ryzen™ 9 más modernos. Estamos hablando de unos chips especialmente diseñados para trabajar con programas de producción de vídeo y que en ocasiones pueden reducir el tiempo de procesamiento a la mitad si los comparamos con modelos de generación anterior.
Si hablamos de tarjetas gráficas, la GPU integrada ya brinda un rendimiento sorprendente. Los chips Ryzen™ 4000 incorporan mejoras destinadas a la compresión con H.264 MPEG-4 y H.265 HEVC, acelerando estas cargas de trabajo hasta un 31 %. En cualquier caso, nunca es una mala idea complementarlas con una gráfica independiente para obtener una mayor flexibilidad.
Portátiles para arquitectura, ingeniería y 3D
Si se va a trabajar con modelos 3D, entonces no hay duda: hace falta potencia. Toda la que tengas disponible. Ryzen™ 7 y Ryzen™ 9, con su extraordinaria velocidad de reloj y capacidades multihilo avanzadas, son la mejor apuesta a la hora de trabajar con proyectos de gran complejidad. El tipo de pantalla es tal vez un poco más secundario, y de hecho, un panel Full HD puede ser óptimo al reducir el "coste" de visualización de cada fotograma.
También necesitarás una GPU dedicada. Cuando más, mejor. De hecho, este es el motivo por el que los equipos gaming suelen ser los más recomendados para arquitectos e ingenieros: sus elevadísimos requisitos técnicos permiten disfrutar de los juegos más exigentes con el máximo nivel de detalle. Y gracias a la eficiencia de los procesadores Ryzen™ 4000, los primeros para portátiles fabricados en 7 nm, ahora es posible ofrecer toda esa potencia en equipos mucho más finos y ligeros que los clásicos portátiles gaming de antaño
El procesador: qué debemos tener en cuenta
Hay recomendaciones de hardware que son básicamente universales. Cualquier PC para trabajar (máxime si lo queremos también para jugar) debe tener la mayor cantidad de RAM posible, partiendo de un mínimo de 16 GB. Com disco duro, mejor un SSD para lanzar Windows y sus aplicaciones con la máxima velocidad. Y siempre va a ser recomendable una tarjeta gráfica independiente.
¿Pero sabemos qué debemos buscar en la CPU del portátil? Estos son los aspectos en los que debes poner atención.
- El tamaño del nodo: a menor tamaño del nodo, mayor eficiencia. Los procesadores de última generación usan procesos de 7 nm, lo que garantiza menos calor y mayor duración de la batería.
- El número de núcleos: descrito de una forma muy simple, un núcleo o core es un procesador minúsculo dentro de la CPU que permite realizar cálculos en paralelo. A mayor número de núcleos, generalmente, mayor capacidad de trabajo multitarea. Antiguamente, juegos y aplicaciones estaban optimizados para chips con un solo núcleo muy potente, pero durante los últimos años se están desarrollando para un mejor rendimiento con sistemas multitarea.
- La capacidad de multihilo: un hilo o thread es una secuencia de tareas encadenadas muy pequeña. Que un procesador tenga capacidad multithread quiere decir que puede llevar a cabo dos o más tareas de forma concurrente, acelerando drásticamente su velocidad. Esto es algo importantísimo a la hora de trabajar con imágenes de alta resolución, vídeo y 3D, puesto que los programas para su edición suelen "fraccionar" el trabajo de renderizado para una asimilación más rápida. Es también el motivo por el que los AMD Ryzen™ 4000 arrasan en rendimiento. Con un máximo de 16 hilos en el caso de los Ryzen™ 7 y Ryzen™ 8 más potentes, juegan en otro nivel.
- La unidad gráfica integrada: muchos procesadores tienen una unidad gráfica o GPU integrada. De esta forma se evita tener que montar una tarjeta independiente, más potente, sí, pero también más costosa. El problema es que muchas de estas GPU integradas tienen un rendimiento alejado del gaming. Esto cambia con los Ryzen™ 4000, que utilizan núcleos Radeon™ Vega tomados directamente de las tarjetas gráficas independientes de AMD y traspasados a sus procesadores. A mayor número de núcleos gráficos, más potencia visual. Con seis núcleos ya podremos plantearnos jugar en Full HD con un nivel de detalle aceptable incluso si no tenemos una gráfica independiente.
Aprende a configurar tus juegos
Por último, toca hablar de la configuración de los juegos. Los ordenadores portátiles tienen que hacer pequeños sacrificios a la hora de ejecutar algunos títulos debido a las limitaciones de la batería y a unos requisitos de eficiencia que les obligan a ser más ahorradores, pero eso no quiere decir que no se pueda jugar a tope con un portátil. Estos son nuestros consejos:
- Si tu portátil utiliza una gráfica integrada en el procesador, reduce la resolución todo lo posible, así como la calidad de las texturas. No obstante, con los gráficos Radeon™ Vega de un Ryzen™ 4000 es posible jugar a ‘Fortnite’ con 60 FPS y a calidad media en Full HD sin el menor problema.
- Si tienes un ordenador con una tarjeta gráfica independiente, intenta no subir de Full HD y reduce las opciones de detalle a la mitad. Si en concreto tu GPU es una Nvidia GeForce de la familia RTX, considera utilizar la tecnología DLSS, que permite subir el nivel de detalle sin pérdida de rendimiento gracias a técnicas de inteligencia artificial.
- Si tu PC dispone de una unidad SSD y un disco duro, instala los juegos en la SSD y reserva el disco duro para otros archivos. No solo arrancarán antes, sino que reducirás (y mucho) los tiempos de carga.
- Si vas a jugar, mantén conectado el cable de la corriente. No solo porque la batería se agotará rápidamente de lo contrario, sino porque Windows puede adoptar un perfil de bajo consumo si no recibe alimentación desde un enchufe, reduciendo el rendimiento de forma notable.
Ahora que ya tienes todas las pautas para comprar un equipo perfecto para trabajar y jugar con seguridad, solo te queda disfrutarlo.
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