Armonías: improvisando un vermut viajero
Con el mediodía por azulada bandera (fiel al espíritu del Principado), la mesa y la barra invitan a estirar el horizonte del vermú con las tentaciones de Picofino, una delicada reinterpretación del clásico aperitivo, al que un poco de hielo sirve como escolta. Al bocado, a pares, las delicias marineras de Anchoas Hazas. Jugosas, suculentas, se redondean en aceitunas gordales, también con las anchoas como okupas.
Pocas leyendas hay tan grandes en la hostelería veneciana como el mítico Cipriani. Un clásico que deja su impronta –sin alcohol– con este Bellini Zero, tan puro como siempre, al que honrar entre pinsas artesanas y con la delicadísima bresaola de Negrini. Auténticos Fratelli d’Italia!
Armonías y maridajes: Mucho sentido
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Cava Kripta, el legado y el mensaje en una botella
