Atlas de Champagne: el secreto está en el suelo
Las subregiones de Champagne confoman un mosaico que habla de suelo (margas, tizas y piedras calizas) y de una trinidad de variedades (pinot noir, chardonnay y pinot meunier) que justifican su hegemonía en el podio del espumoso mundial. Aunque guarden similitudes y proximidad, sus parecidos ahí terminan. Este improvisado catálogo ayuda a identificar el territorio y la complejidad de una zona única.
• Montagne de Reims. El terreno más septentrional, alrededor de Reims, es el paradigma de la pinot noir. Conviven con más frecuencia diferentes suelos, en las faldas del Parque Natural de la Montaña de Reims. De aquí parten, por ejemplo, el 747 de Jacquesson, el Shaman de Marguet o los champagnes de Hure Frères.
• La Vallée de la Marne, regada por el gran río de la zona, ocupa el centro de la región. Aquí gobierna la pinot meunier, fruto de suelos arcillosos y arenosos, como es habitual en vegas de ríos caudalosos. Es la cuna de los vinos de George Laval y los del enólogo Charlot Tanneux.
• El centro geográfico es Coteaux Sud d’Èpernay, aún en el valle, con suelos de tiza en los que, a veces, florecen arcillas y margas. Gracias a ello, la terna de variedades se multiplica en elaboradores como José Michel o Laherte Frères.
• Al sur, en el suelo y en el paladar se identifican dos zonas. En la Côte des Blancs, de tiza y chardonnay, se producen Larmandier-Bernier y Les Frères Mignon. Más meridionales son Côte de Sézanne, de arcillas y chardonnay, con ejemplos como Barrat Masson, o la Côte des Bar, con predominio de la pinot noir y proyectos como Valerie Frison o Louise Brison.
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