Chatka: cangrejo rojo, volamos hacia Moscú
Puede que el nombre de Kamchatka no suene mucho por estos lares, o quizás nos pueda traer recuerdos de una película argentina protagonizada por Ricardo Darín, donde se hablaba de todo menos de cangrejo real. Películas aparte, la península de Kamchatka, que forma parte de la lejana Siberia, es cuna no solo de Chatka, la marca por excelencia del oro rojo. También alberga al propio cangrejo real.
En las frías aguas del mar de Bering, una de las cosas que comparten Rusia y los Estados Unidos, se pesca de forma tradicional el cangrejo real. Y en 1930, Chatka comenzó a comercializarlo más allá de los límites de donde se producía su captura. Este cangrejo de mar, de gran tamaño, atractivo color y sabrosa carne, se pesca en unas condiciones durísimas, ya que habita en esas gélidas profundidades, y sus enormes dimensiones dificultan sobremanera su captura.
En 1960, ante la gran demanda de cangrejo real en todo el planeta para aprovisionar a las mejores mesas, Rusia introdujo de forma artificial la especie en el fiordo de Múrmansk, en la zona noroeste del país, para conseguir una mayor reproducción del crustáceo. Con esta medida, la población de cangrejos reales no solo creció en los límites rusos, sino que también fueron invadiendo zonas noruegas.
Hoy día, Chatka no solo ciñe su captura a Siberia; sino que pesca y comercializa cangrejo real procedente de otras latitudes, en las que la climatología es similar a su hábitat original. Zonas situadas en los mares de Okhotsk, Bering y Barents, donde el oro rojo ha continuado evolucionando hasta ser considerado uno de los mariscos más apreciados a nivel mundial.
EL REY RUSO DEL MAR
En Club del Gourmet se encuentra Chatka en tres presentaciones: patas de cangrejo real 100% al natural, en formato frasco de cristal; patas de cangrejo real 100% al natural, en formato lata, y patas de cangrejo real 60% al natural, en formato lata.
Además, si se quiere probar este singular producto en las barras del Club del Gourmet, Chatka se ofrece en dos maneras: una apetitosa tapa de cangrejo real de falange central cocida, o una ración de pata entera de cangrejo Chatka fresca, servida cocida y abierta desde la mitad del caparazón, dejando la carne al descubierto, sobre una cama de hielo pilé.
La carne del cangrejo real es muy suculenta y tiene un rendimiento superior al de otros crustáceos de tamaño grande como la centolla o el buey de mar. Aunque es conocido como oro rojo, este color lo adquiere una vez cocido, como ocurre con otros crustáceos. Su carne es blanca con un borde rojizo y tiene un sabor ligeramente dulce. La mayor parte de la chicha del cangrejo real se encuentra en las pinzas y en las patas.
ABRAN PASO EN LA COCINA
Las conservas de patas de Chatka contienen las falanges enteras deshuesadas, con una textura carnosa y a la vez jugosa, y muestran en boca un sabor natural, salino y dulce, de marisco salvaje y bravío.
La carne del cangrejo real Chatka es apreciada por los mejores cocineros del mundo gracias a la textura firme y el delicado sabor que le proporciona la pesca salvaje de los mejores ejemplares en fríos mares árticos.
Una receta idónea para comer Chatka es la ensaladilla rusa elaborada con patatas, zanahorias y huevos cocidos, mahonesa y aceitunas verdes picadas, sustituyendo la carne de atún o bonito del norte por Chatka.
El resultado es una ensaladilla diferente, con un intenso sabor a marisco y una agradable textura. Esta presentación es propia de la gastronomía vasca, región en la que Chatka triunfa desde hace tiempo en bares de pinchos gourmet.
Además, también puedes descubrir sus posibilidades como plato principal, como en esta sopa de patata y Chatka que ha preparado Raquel Carmona.
SABROSO Y SALUDABLE
El cangrejo real procede de la captura artesanal y de ejemplares en libertad. Su carne tiene muy pocas calorías y una proporción ínfima de grasas saturadas, por lo que está aconsejada en dietas saludables. Además, tiene un gran contenido en proteínas, y es fuente de vitaminas y minerales.
Un placer no culpable para ponerle el más puro acento ruso a tu mesa esta Navidad (o en cualquier momento del año) y descubrir un mundo nuevo. A su vera, en la copa, desde clásicos como vodkas elegantes, hasta champagnes con crianza o, cómo no, un buen blanco costero español.
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