Entrevista: Meritxell Juvé, legado de una burbuja
Dedicación es una de las mejores formas de definir el trabajo que durante años han llevado a cabo desde Juvé & Camps para posicionar a sus espumosos y al Penedès como uno de los grandes vinos de calidad de Cataluña. Meritxell Juvé continúa la tarea y la entrega de su padre, Joan, para escribir nuevas páginas. Se mantienen la filosofía y la idiosincrasia, pero ahora bajo el sello Corpinnat, fuera de la D. O. Cava.
¿Por qué este cambio?
Ha sido una decisión muy meditada. No nace de una voluntad de ruptura, sino de coherencia. Siempre hemos defendido un modelo basado en el viñedo propio, en las largas crianzas, la viticultura ecológica, la elaboración cuidadosa y una idea muy clara de origen.
¿Y por qué ahora?
Corpinnat nos permite explicar todo eso de una forma más precisa y vinculada al Penedès. Para nosotros era importante situar el territorio en el centro y formar parte de una marca colectiva que comparte esa exigencia.
Más allá de las siglas o el ente regulador, Juvé & Camps tiene un nombre propio. ¿Qué representa?
Juvé & Camps es mucho más que una marca. Define una familia, una historia y una manera de hacer. Yo formo parte de la cuarta generación, y eso hace que la relación con la marca sea también muy personal.
¿Cómo percibe Juvé & Camps el mercado?
Creo que el mercado nos ve como una casa sólida, con historia, regularidad y una identidad muy reconocible. Eso es un privilegio, pero también una gran responsabilidad.
¿Cuál diría que es el gran valor del espumoso a nivel internacional?El espumoso tiene algo muy especial: es universal. Se entiende en muchos países, en muchas culturas y en muchos momentos de consumo.
Y, gastronómicamente, es un aliado irrebatible.
Tiene frescura, energía, capacidad gastronómica y una dimensión emocional muy potente. La burbuja siempre se asocia a algo positivo, pero cuando detrás hay calidad, también a profundidad y prestigio.
¿Ya no se concibe solo para brindar?
El mejor momento es mucho más amplio de lo que solemos pensar. Un buen espumoso no tiene que esperar solo a una celebración. Puede abrir una comida, acompañar un aperitivo, estar presente durante toda una cena o incluso cerrar cualquier momento especial, por supuesto.
¿Qué cree que ha faltado para que el espumoso catalán se siente a la mesa del champán?
Creo que, en términos de calidad podemos sentarnos en muchas mesas. El Penedès tiene elaboradores, viñedos, historia y vinos con una personalidad enorme. Lo que quizá nos falta es construir un relato internacional más fuerte, más unido y más sostenido en el tiempo.
¿Cómo debería ser ese relato?
El Penedès debe explicarse desde lo que es: un territorio mediterráneo, con variedades propias, con una larga tradición de espumosos y con una identidad que no necesita parecerse a nadie. No se trata solo de hablar de burbujas, sino de trasmitir territorio, tiempo y emoción.
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