15 platos que anuncian el cambio de temporada
Cortesía de Vila Sen Vento
A principios de otoño ya deseamos preparaciones calientes, con algo más de consistencia, aunque no del todo contundentes. Cremas de verduras, de marisco, sopas ligeras, pescados y carnes son algunas de ellas.
Y aunque el verano no desaparece de un día para otro -en septiembre (incluso octubre)- podemos aun podemos salir de casa en sandalias y apenas unas horas después, buscar una chaqueta. Y con la comida, ocurre algo similar: la ensalada no queda del todo relegada, pero una crema de verduras tibia o poco caliente el cuerpo la agradece. Sin duda, en momentos de transición, nuestro apetito va variando y el cuerpo se adapta a las condiciones climáticas. No es calendario; es sensación.
Volvemos a la cuchara
La cuchara es una de las primeras en regresar. La encontramos en caldos, sopas y cremas ligeras que permiten recuperar el placer de un plato caliente sin sentir que el invierno está a las puertas. No necesitamos mucho más para empezar a sentir que la estación está cambiando.
El cambio de estación no siempre coincide con la fecha que marca el calendario. En septiembre todavía podemos salir de casa en sandalias y encontrarnos, unas horas después, buscando una chaqueta. Con la comida ocurre algo parecido. El verano no desaparece de un día para otro, pero nuestro apetito empieza a cambiar antes incluso de que seamos demasiado conscientes de ello.
Sin duda, entre los platos frescos del verano y la cocina contundente del invierno existe un espacio que a veces pasamos por alto. Todavía no nos apetecen guisos grasos ni cocidos potentes. Lo que queremos es sencillo: buscar la temperatura y aumentar un poco la consistencia, es decir, continuar, de algún modo, con la ligereza.
Verduras y algo más
Pisto, escalivada, menestras y hortalizas rellenas son platos idóneos para el cambio de estación. Se pueden servir en un abanico de temperaturas que van del tibio al súper caliente, sin dejar de ser platos ligeros que, en algunos casos, se pueden enriquecer con distintos alimentos proteicos. Por ejemplo, a la escalivada le va muy bien el bonito o las anchoas. Al pisto le queda excelente el huevo. A la menestra le encaja a la perfección el jamón ibérico, y las hortalizas pueden elevarse con una farsa de marisco, pescado o carne.
Mariscos y carnes
Si no les damos contundencia con alimentos muy grasos, algunos guisos de mariscos y carnes también son perfectos para momentos de transición. Servidos a la temperatura correcta (básicamente, a la que te pide el cuerpo) disfrutarás de una comida otoñal que puede convivir con algunas que colean de finales de verano.
Aumenta la temperatura y consistencia de tus comidas: hay cambio de estación
Te presentamos varios platos preparados para tomar tibios o calientes para alimentarte y entonar tu cuerpo tras el final del verano y la entrada del otoño.
01.
Ligera calidez
Cocido durante 24 horas, se elabora a partir de huesos de ternera, pollo y jamón y se eriquece con jengibre y cúrcuma que aportan un matiz especiado.El resultado es un caldo muy sápido, con mucha profundidad, y a la vez es muy ligero.
02.
Confort vegetal
La menestra plato típico de Navarra y La Rioja que aprovecha las verduras y hortalizas procedentes de la gran huerta del Ebro. Es uno de los grandes platos de la zona, y es una preparación muy nutritiva y saludable, perfecta para afrontar la nueva temporada.
03.
Vegetal 100%
Se elabora con judías verdes, acelga, calabaza, brócoli, espárrago verde, cebolla, patata y aceite de oliva procedente de la huerta navarra, resultando una crema fina, con cierto cuerpo aportado por la patata.Excelente como entrante o como cena ligera.
04.
Clásico catalán
Es una receta tradicional de pimiento rojo, berenjena, cebolla y, opcionalmente, patata. Las hortalizas se asan a la brasa o al horno hasta que quedan tiernas. Después se pelan, se cortan y se aliñan con aceite, vinagre y sal. La patata se sirve aparte con mantequilla y sal.
05.
Oda al haba
Cortadas en forma de petalos, estas habas de la huerta navarra cobran protagonismo en una receta confitada que preserva y eleva su textura tierna y su sabor sabroso. Son saciantes y funcionan como un suculento entrante. Si gustas, puedes enriquecerlas con jamón o, para una mayor sofisticación, con caviar.
06.
De huerta palaciega
Elaborado a fuego lento a partir de tomate, calabación, berenjena, cebolla y pimientos de la fertil huerta sevillana de Los Palacios, este pisto es una versátil guarnición; enriquecido con huevo (frito, al plato o duro) se convierte en un plato completo.
07.
Profundidad marina
Esta suculenta sopa se prepara a partir de un fumet de cabezas de merluza y léntamente incorpora ingredientes como merluza, gambas, tomate, verduras, pimiento choricero y brandy. El resultado es una sopa de gran intensidad de sabor, no en vano dicen que es la mejor sopa del mundo. Su receta parte de la Hermandad de Pescadores de Hondarribia Itsasoko.
08.
Farsa de marisco en calabacín
El calabacíon se rellena con una farsa de centollo, vieira, gambas con bechamel de marisco y una salsa elaborada con gambas, cigalas y fumet de pescado. De todo ello resulta un bocado muy sabroso al que el aporte vegetal del calabacín le brinda ligereza. En su conjunto es una preparación gourmet.
09.
De origen vasco-navarro
Es una receta clásica que bebe de las fuentes de la gran huerta del Ebro. Los piquillos se rellenan de forma artesanal con merluza y gambas y una salsa cremosa a vase de leche y caldo de pescado. El pimiento aporta dulzor y frescura redondeando un ya de por sí suculento plato que se toma como entrante.
10.
Marisco fino
Untuosa y con cuerpo, esta crema concentra el sabor de bogavantes y cigalas convirtiendo la preparación en un suculento primer plato. La potencia aportada por ambos mariscos finos la convierten en una clara canditdata para ser empleada como fumet para arroces, a los que da un sabor y bouqet excepcional.
11.
Con pulpitos del Mediterráneo
Guisados lentamente con cebolla y en pequeñas cantidades, estos pulpitos con contienen conservantes ni aditivos, siendo el resultado de una cocción artesanal cuyo sabor viene dado por los propios pulpitos y la concentración de cebolla.
12.
Una vuelta de tuerca
El pimiento del piquillo es ideal para rellenar, dando lugar a distintas combinaciones de sabores que funcionan. En este caso se apuesta por un relleno a base de cabrales. El dulzor del piquillo y la salinidad del queso hacen una muy buena pareja.
13.
Atemporales
Se comen durante todo el año, pero con la entrada del otoño, viven un auténtico revival que se mantendrá durante el invierno. Gustan a todo a casi todo el mundo y suponen una comida completa.
14.
Pimientos rellenos de carne
Los piquillos pasan definitivamente al terreno de los platos de otoño gracias a un relleno de ternera y a una elaboración con leche, pan rallado, mantequilla, harina, verduras y coñac. Es una receta que permite que queden jugosos, cremosos y que se elevan con una salsa de los propios pimientos.
15.
De estrella Michelin
Coincidiendo con el final del verano, el arroz con leche nos vuelve a apetecer, y más si está elaborado por Esther y Nacho Manzano del restaurante asturiano Casa Marcial con tres estrellas Michelín. EL arroz con leche que preparan sigue al detalle la receta de su madre y es el postre que sirven en Casa Marcial.
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