Cómo gestionar el tiempo de los niños frente a las pantallas
No, no estamos en vacaciones y dentro de lo que cabe los niños deben mantener una rutina. Sin embargo, con tantos días por delante, y sobre todo si tenemos que teletrabajar, la tecnología puede ser un buen recurso si la utilizamos de forma equilibrada.
Como inculcan los expertos, el abuso en la utilización de pantallas genera cansancio de la vista, alteraciones del comportamiento o afecciones en el descanso entre otros efectos negativos. Sin embargo las pantallas digitales deben tener su espacio en la vida de los niños, como decíamos, si se emplean de forma controlada.
Los dispostivos conectados fomentan el desarrollo y aprendizaje, la creatividad o la eliminación de barreras físicas para no estar aislados del mundo real. La tarea ahora es encontrar ese punto intermedio; algo a lo que ayudará seguir estas recomendaciones.
Tiempo de pantalla recomendado según cada edad
Lo primero de todo es buscar el punto intermedio entre las recomendaciones más estrictas de los expertos y el buen criterio parental para ‘lidiar’ con unos nativos tecnológicos que trastean con el móvil con total soltura.
Así pues, y como recuerda la OMS y la Sociedad Americana de Pediatría conviene limitar el tiempo de utilización diario dependiendo de la edad:
- Hasta los 2 años es mejor que un niño no tenga acceso a las pantallas. A partir de entonces se podría hacer un empleo controlado por los padres de no más de 1 hora diaria para los menores de 5 años .
- De 6 a 12 años el tiempo máximo recomendado será de 2 horas.
- Hasta los 15, según los profesionales, se puede incrementar media hora el tiempo de exposición pero teniendo clara una cosa: el riesgo viene ahora con el uso que estos menores hacen de las redes sociales.
No obstante, la realidad es mucho menos utópica porque se habla de "tiempo de pantalla" en general, abarcando todo tipo de dispositivos, por lo que lo más sensato es aprovechar la oportunidad para educar en un uso saludable de las tecnologías.
En la medida está la virtud
Ni conviene dejarlos pasando las horas muertas frente a la televisión ni tampoco ser un sargento de hierro que va confiscando tablets. Lo más responsable es fijar entre todos un rato al día para que puedan hacer uso de dichas pantallas: ya sea viendo sus dibujos preferidos en el televisor o jugando un rato con algunos videojuegos, con la presencia de un adulto eso sí.
Por ejemplo, una buena idea es que por la mañana los niños se comprometan a hacer algunas rutinas más tediosas para ellos, como arreglar su cuarto o hacer los deberes, y dejar para la tarde la película que quieren ver.
Un acuerdo en el que incluso ellos mismos pueden aprender a gestionar el tiempo que pasan frente a la pantalla con prácticas ideas. Así, por ejemplo, pueden hacer unas "monedas de tiempo" para intercambiar por uso pantallas y gastarlos durante la semana, o bien pintando un cartel donde se recuerden actividades no tecnológicas que pueden servir como alternativa: leer, pintar, juegos de mesa...
Demos ejemplo a los niños
De nada sirve decirles que no pueden estar todo día con el móvil si nosotros no lo apagamos. Al ser esponjas que todo lo imitan, nos toca desintoxicarnos también de las nuevas tecnologías.
¿Cómo? Estableciendo una hora límite a partir de la cual no podemos usar ni el móvil ni la tablet, salvo si es urgente o para hacer una videollamada a los abuelos o amigos por medio de aplicaciones como Skype o Zoom.
De la misma manera y como parte de este control adecuado de las pantallas, nada de comer con el móvil sobre la mesa y ni mucho menos tenerlo junto a la cama.
Aplicaciones para controlar los tiempos de exposición digital de los niños
Es curioso que esa misma tecnología de la que queremos hacer un uso responsable sea la misma que nos ayude a controlar el tiempo de visualización de los más pequeños. Herramientas de software o apps que sirven de aliadas a la hora de establecer un adecuado control parental.
En este aspecto, podemos destacar tres posibles aplicaciones y una función extra extensible a los ordenadores:
- Kids Place: esta aplicación toma cualquier móvil o tablet y crea un cajón de arena o zona segura para niños. Solo estarán disponibles las aplicaciones que nosotros queramos, impide la llamada de teléfonos y evita que puedan acceder a ciertos parámetros del dispositivo.
- Qustodio: si el niño tiene ya edad de gozar de cierta libertad con los dispositivos, Qustodio permite monitorizar los contenidos visitados vía web, bloquear páginas concretas, gestionar aplicaciones y controlar el número de horas que pasan con cada juego o contenido multimedia. Estos datos se conectan además con los dispositivos de los padres para su mejor tutela.
- Family Link: parte del ecosistema de Google, Family Link se asemeja a custodio en la forma en la que permite gestionar el tiempo que los niños pasan con sus apps favoritas. Además, hace posible aprobar o rechazar descargas desde el teléfono de los padres, establecer horarios límite de uso y bloquear dispositivos si así se desea.
Finalmente, y para los propietarios de un PC Windows con Windows 10, las opciones de seguridad del sistema operativo incluyen una pestaña llamada "Opciones en familia". Allí es posible bloquear la descarga de aplicaciones, sitios web restringidos, establecer buenos hábitos de pantalla y mantener un historial de uso completo de la misma forma que lo haríamos con las apps anteriores, pero usando el PC.
Los contenidos más adecuados: uso pasivo y uso activo
Sabiendo entonces que no está del todo mal que los hijos hagan uso de las pantallas (y nadie debería sentirse culpable por ello), lo siguiente es adaptar los contenidos a la etapa infantil.
Y es que la tecnología puede ser una divertida herramienta de aprendizaje si se sabe distinguir entre sus diferentes modos de empleo. Aquí podemos diferenciar entre el tiempo pasivo, aquel en el que solo se ven vídeos o películas, se navega por internet o se juega con videojuegos, y el activo, que incluye tutoriales interactivos para aprender alguna manualidad o habilidad, editar imágenes o aprender nuevos conceptos y conocimientos.
Pantallas para movernos
Entre cuatro paredes está claro que se reducen las posibilidades de que los niños saquen toda la energía que llevan dentro. Pero no imposible.
Por ejemplo, aprovechando los vídeos que circulan por la red para hacer una sesión de gimnasia infantil, iniciarles en el mundo del yoga o cogiendo ideas para hacer circuitos de obstáculos por el pasillo. Y como siempre hay un perezoso, nada como aplicaciones como Goya Move, que ‘obliga’ a los más pequeños a moverse si quieren jugar luego con otras aplicaciones.
El colegio en casa
Aunque a alguno le pueda parecer lo contrario, aprender no tiene que ser aburrido. Y es que gracias a este escenario virtual los niños pueden aprovechar para mejorar su vocabulario, conocer otras culturas o descubrir sorprendentes animales.
Es el caso de apps como Smile and Learn para menores de entre 3 y 10 años y que ofrece más de 70 juegos para favorecer sus capacidades cognitivas al tiempo que se divierten.
Una ayuda para la imaginación y creatividad
Y si solo dejamos un par de horas que los niños hagan uso de las pantallas… ¿cómo llenamos las otras horas del día? Rescatando las cientos de ideas que ofrece el mundo virtual para ponernos en modo artista: tutoriales para hacer guirnaldas o un juego de tres en raya. Aquí no hay misterio alguno: los juegos y distracciones de toda la vida, esos que tanto y tan dulcemente recordamos, pueden suponer el contrapunto didáctico a las pantallas de ahora.
En el agua, en el gym o en travesía: cuatro formas de escuchar música según tu rutina
Los mejores proyectores para ver películas y disfrutar este verano
Samsung Galaxy Z Fold7 y Z Flip7: lanzamiento, diseño y novedades
realme: así es la marca que está redefiniendo la tecnología accesible
