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Menú semanal: Semana del 31 de agosto al 6 de septiembre
Descubre un menú lleno de sabores frescos y nutritivos. Esta semana destacamos los higos, una fruta de verano que ofrece multitud de variadades de preparación, tanto dulce como salada.
Aunque aparecen durante buena parte del verano, los higos alcanzan su mejor momento a finales de la temporada, cuando están maduros y llenos de sabor. Es el momento perfecto para tomarlos en compotas, tartas o simplemente abiertos con un toque de miel. Mezclados con yogur o requesón forman un equilibrio perfecto entre frescor, cremosidad y dulzor. Combinan de maravilla con ingredientes salados: van bien en ensaladas con hojas amargas, frutos secos o jamón curado. Asados unos minutos concentran aún más el sabor y acompañan muy bien a carnes blancas o aves.
Menú semanal día a día
Te proponemos un menú semanal día a día tan saludable y equilibrado como sabroso. Sigue nuestros consejos y recetas y la organización y planificación de tus comidas serán mucho más fáciles.
Lunes
Leche desnatada con cereales integrales
Café o infusión
Onza de chocolate negro
Martes
Yogur griego 0% con fresas troceadas
Café o infusión
Pistachos
Noodles con salteado de ternera
Dados de queso feta
Miércoles
Tortitas de arroz integral con aguacate triturado y rúcula
Café o infusión
Melón
Lomo de bonito en guiso de patatas, cebollas y citricos
Vaso de horchata 0%
Jueves
Galletas integrales con mermelada baja en azúcar
Café o infusión
Paraguaya
Postre de soja
Viernes
Pan baguel con queso crema y salmón ahumado
Café o infusión
Nectarina
Sábado
Bol de papaya y mango aderezados con lima o limón
Café o infusión
Requesón
Solomillo de cerdo, patata fondant y jugo de almejas
Cono de helado 0%
Domingo
Pan Wasa con tomate, jamón serrano y AOVE
Café o infusión
Higo
Arroz negro meloso con calamar
Natilla light
La vichyssoise no es, en realidad, una sopa francesa al uso. Aunque su nombre remite a la ciudad de Vichy, la versión que hoy conocemos —cremosa, suave y servida fría— nació en Estados Unidos a principios del siglo XX, cuando cocineros franceses adaptaron una clásica crema de puerros para hacerla más ligera y refrescante. Su base es sencilla: puerro, patata, caldo y nata, pero lo que la define no es solo la receta, sino su temperatura y textura. Y aunque se asocia a la cocina fría, también puede servirse templada sin perder su carácter.
